Cezanne Cardona Morales

Tribuna Invitada

Por Cezanne Cardona Morales
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La receta del plebiscito

Ingredientes: aceite de palma, despilfarro de sodio, cloruro de negación, dióxido de conformismo, benzonato de ilusión, complejo de amonia, isopropílico de demagogia, acetato de inferioridad, sulfato de banalidad, arrogancia mentolada, nitrato de avaricia, benzocaína no vinculante, cobardía hidrogenada, mendicidad fosfatada, contiene gluten, changuería, fósforo, fanatismo, celulosa, mogolla, glicerina, kriptonita, sabor transgénico, extracto de inmovilidad y mucho –pero mucho- colorante artificial.

Direcciones: Este producto alivia temporalmente la picazón, el sarpullido, la irritación o quemaduras imaginarias. Agítese antes de usar, cierre bien los ojos, aguante la respiración y aplique frotando el área afectada ya sea pecho, frente, garganta, hombros, espalda baja, coyunturas, área rectal, debajo de la lengua o detrás de las orejas. Plebiscitrón no es un adelgazador ni alivia problemas en el lóbulo frontal, el lóbulo temporal, el occipital, el parietal o en el hipotálamo. No utilice Plebiscitrón más de una vez en cuatro años.

Peligros: Este producto puede causar crecimiento desmedido del dedo del corazón, flatulencias, sudoración en las manos, achicamiento del ego, pelambrera, arritmia, muerte súbita, fascismo plantar, desilusión, reflujo, imbecilidad, vómitos, piedras en el riñón, pesadillas, mareos, gastritis, diarrea, ansiedad, problemas de identidad, envejecimiento prematuro, glaucoma, sordera, alopecia, hipertensión, sequedad en la boca, diabetes, incontinencia urinaria, hemorroides, estreñimiento y pérdida de memoria.

Llame a un doctor: si el estatus del país continúa igual por más de cuatro años después comenzar el tratamiento, si siente náuseas, dolor abdominal, sangrado rectal, tos ferina, parálisis facial, entumecimiento de las articulaciones, si balbucea al hablar o si orina azul marino. Almacene este producto en un lugar fresco y seco, manténgalo alejado de sociólogos vestidos de blanco, economistas de partido, banqueros de cristales rotos, bonistas locales, buitres con corbata, asesores en celo y empresarios que no se quitan.

Plebiscitrón no ha sido aprobado por el Congreso de los Estados Unidos, la FDA, ni por las Naciones Unidas. Úselo a su propio riesgo.

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lunes, 3 de septiembre de 2018

Nadar para poder caminar

Pensé en todos aquellos escritores que practicaban la natación, no para recordar el peso de la tierra, sino precisamente para olvidarla. El poeta Lord Byron, aquejado de una lesión en el tendón de Aquiles, nadaba para olvidar su cojera y cruzó el Bósforo, al norte de Turquía, sin rastro de dolencia. El checo Franz Kafka solía nadar en la Escuela Civil de Natación, en la isla de Sofía, para olvidar la vergüenza que sentía por su cuerpo. En sus “Diarios”, bajo la fecha del 2 de agosto de 1914, Kafka anota: “Alemania declara la guerra a Rusia. Por la tarde, me fui a nadar.” En una entrevista, el colombiano Héctor Abad Faciolince, autor de “El olvido que seremos”, dice: “Nado para que nada me afecte, nado para estar solo.” Para el poeta argentino Héctor Viel Temperley nadar era la mejor forma de rezar. El misticismo de su poema “El nadador” es evidente cuando dice: “Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada / Tuyo es mi cuerpo”.

sábado, 4 de agosto de 2018

Ataúdes prestados

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