Carlos Olivencia Gayá

Punto de Vista

Por Carlos Olivencia Gayá
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La receta que Puerto Rico necesita

Estamos próximos a despedir uno de los años de mayor relevancia en nuestra historia moderna. El movimiento “Verano 2019” demostró que los puertorriqueños y puertorriqueñas compartimos valores y tenemos más aspiraciones homogéneas que nos unen como pueblo versus aquellas diferencias que nos dividen. 

Pronto recibiremos el año 2020 lo que dará inicio al “bombardeo” de mensajes de todos los políticos sobre como cada cual tiene la “receta” para sacarnos del “descalabro” económico y social en el cual ellos mismos y sus antecesores, nos han sumido. 

Quisiera recordarle a nuestros líderes, y a los aspirantes a ser líderes, los ingredientes esenciales que deben formar parte de la receta que necesitamos. Estos son:

1. Plena educación, en cantidad, en calidad, en profundidad

2. Máxima salud, con sustancial igualdad para todos en lo que respecta a la calidad de la ciencia que se aplique en su preservación

3. Hogar propio para cada familia, o la oportunidad de que cada familia llegue a tener hogar propio

4. Aproximarse a un balance de vida buena entre la parte rural y la parte urbana de la población y desarrollar las ciudades en forma ordenada

5. Que una creciente proporción de la economía puertorriqueña esté en manos de residentes del país, sin que esto atenúe en forma alguna los esfuerzos por conseguir todo el capital del exterior que necesita la base económica de la buena civilización de Puerto Rico

6. Abolición de la pobreza extrema con su concomitancia principal de abolición del desempleo y del concepto mismo del desempleo

Como dato curioso, los ingredientes antes mencionados son los seis objetivos contenidos en el Proyecto de Ley conocido como El Propósito de Puerto Rico, presentado en el 1965 por el entonces senador por acumulación y exgobernador, Luis Muñoz Marín. Dicho proyecto fue discutido y aprobado por unanimidad en el 1968. Quien diría que luego de 51 años, con muchas altas y bajas, nos encontraríamos nuevamente definiendo las necesidades básicas a las cuales tienen derecho todos los puertorriqueños y puertorriqueñas. 

Confío que, a partir de las próximas elecciones, comenzararemos a pasar la página y brillará la esperanza hacia un futuro próspero y seguro. Mi mayor anhelo es dejarle a mis hijas un mejor Puerto Rico así como lo hicieron mis padres con nosotros y estoy seguro son muchas las personas que comparten mi ilusión.

Los datos históricos aquí citados fueron tomados del libro Memorias - Luis Muñoz Marín - 1940-1952


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