Erik Y. Rolón Suárez

Tribuna Invitada

Por Erik Y. Rolón Suárez
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La rehabilitación ante la crisis

La Constitución de Puerto Rico establece que se debe  ofrecer, dentro de los recursos disponibles, el tratamiento adecuado para hacer posible la rehabilitación de la población correccional.  No obstante, ante la crisis fiscal que se encuentra atravesando nuestro Puerto Rico, ha exacerbado la merma de los recursos económicos en el Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) para hacer grandes inversiones. Sin embargo, no hemos claudicado ante nuestra responsabilidad de propiciar una rehabilitación adecuada. Durante los pasados meses, hemos implantado un sin números de iniciativas utilizando la integración familiar como base esencial para el proceso de rehabilitación. 

El fortalecer la integración familiar es efectivo y no requiere inversión alguna. Menciona la Organización de las Naciones Unidas (2013), que las visitas en la prisión son, con frecuencia, tratadas como un privilegio, en vez de perfilarse como una oportunidad para que nuestra clientela se pueda reintegrar eficazmente a la comunidad.  Siendo así, la familia es la primera red de apoyo que tiene la persona para afrontar los cambios y esto se consigue con ínfimas reformas a las normativas existentes, pero producto de una amplia visión al respecto.

El DCR es una instrumentalidad gubernamental que ofrece servicios a una población que, en algún momento, sus integrantes faltaron a la sociedad, obligándose a su rehabilitación y, en muchos casos, producto de una encerrona social. La palabra rehabilitación tiene muchas definiciones, desde un conjunto de tratamientos, hasta modificación de la conducta. No obstante, luego de mi experiencia en la judicatura, concluí que gran parte de la población correccional, al momento del hecho, no poseía la información correcta y precisa para la toma de decisiones. Por lo cual, concuerdo con el Dr. Fernando Picó (1999), en que el concepto de rehabilitación se debe dirigir sobre la capacitación de la población correccional, para que éstos puedan desempeñarse con dignidad y provecho en la sociedad. Los programas deben estar dirigidos a identificar el potencial de una persona que, por circunstancias ajenas, no pudo desarrollar sus habilidades al máximo y decidió irse por la ruta del desdén al Código Penal.

Acorde con lo anterior, hemos implantado el Programa de Reconocimiento a las Habilidades y Destrezas de la Población Correccional. Este consiste en realizar un censo sobre las destrezas académicas, profesionales, deportivas y musicales, entre cualquier otra, con el fin de crear un banco de talento disponible a toda entidad que así lo necesite.  Más aún, cuando al presente existe tecnología que permite monitorear la ubicación de cualquier persona.

Al ver de primera mano el por qué los seres humanos delinquen, me convencí que el DCR es capaz de enfocar ciertas iniciativas hacia una verdadera rehabilitación.  Creo fielmente que toda persona es capaz de aportar significativamente al Puerto Rico que todos anhelamos. Integrar a la familia y sacar del armario los objetos olvidados para reusarlos o restaurarlos, no cuesta un centavo. Con voluntad y creatividad, al utilizar aquellos recursos disponibles, así hemos sobrevivido durante los pasados meses ante la crisis fiscal; haciendo cumplir, además, nuestro mandato constitucional. 

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