Víctor García San Inocencio

Punto de vista

Por Víctor García San Inocencio
💬 0

La “repartidor-cracia”, su primaria y la nueva quincalla

El COVID-19 está siendo ordeñado por la administración Rosselló-Vázquez Garced de forma insaciable. Ahora que anuncian la transferencia de sobre dos mil millones de dólares a causa del COVID-19, no hay que olvidar que mientras más plata extraen, más se esmeran por secar la ubre. Una emergencia sanitaria va dejando ya escombros de corrupción, falta de transparencia, canibalismo intra-penepé, y, lo más importante, una enorme cortina de humo para tapar el desmadre, la incompetencia y la maraña de intereses creados.

La administración es una “repartidor-cracia”, es decir, un instrumento para la repartición descarada de recursos públicos a allegados, inversionistas políticos, amigos del alma y parientes talentosos. No me refiero a la antiética y probablemente ilegal mala costumbre de posesionarse de víveres públicos para hacer espectáculos y repartirlos politiqueramente en situaciones de desastre. 

Si son recursos públicos federales, no les importa. Una mezcla de impunidad del PNP sublevado y rebelde, porque Estados Unidos no les hace caso a sus clamores por la estadidad; sumada a la desaparición o invisibilización investigativa federal --¿qué pasó con las investigaciones tan anchamente publicitadas? -- ha allanado el camino a la sombra del COVID-19 para seguir desgarrando. Ahora asoma la oportunidad ansiada ---la que no pudo disfrutar Ricky y su banda todavía activa-- muchos en sus cargos vivitos y coleando. Esa oportunidad viene con el destaponamiento de billones de dólares de María, otros cientos de millones por los temblores y la dúplica del COVID-19.

Hay bastante para repartir, aunque la tecnología de los tiempos de Los Picapiedras, la misma que renuevan a costos estrambóticos a cada rato, no les permita repartir a tiempo y sin tropiezos la fracción que le toca directamente a la gente de a pie. Hay que saber que la purruchada grande se repartirá en contratos grandes, a grandes amigos, contratistas, financistas, gestores e intermediarios. 

No es que los planes de reparto de dinero para la cuota separada para “el pueblo” no sean también importantes. Por supuesto que lo son. De un reparto ágil y masivo de depósitos directos y de cheques antes de agosto depende el safari de la facción wandista. Van a tratar de cazar votos para la primaria PNP a base de la jauja. Una cacería vulgar que reitero enfrenta el rezago tecnológico y el distanciamiento de los empleados alejados, retrasando quizás por meses la distribución de una parte del dinero. Puede haber muchos insatisfechos que se la cobren.

Ahora, que los vientos de primaria arrecian, las brigadas no menos busconas de Pierluisi machacarán en esos retrasos y en sus engorrosas investigaciones camerales ---pobremente conducidas, pero más que justificadas-- y tratarán de cortarle el paso a la gobernadora Vázquez. Con la mampara de la paralización del país, la gobernadora ha conseguido que su no-gobierno, no tenga que gobernar, y que el encierro ambiguo y atemorizante haya provocado la desmovilización de cientos de miles de personas que sufren la incompetencia, la falta de preparación y la escalada de improvisaciones dolorosas y costosas que pasarán factura más tarde. 

Dos desafíos grandes tiene la facción wandista. Primero, vencer las restricciones del reparto, hacerlas a tiempo, justificarlas y documentarlas, e ingeniarse maromas adicionales que le permitan liberar fondos locales --con autorización de la Junta-- para erogarlos y reclamarlos al gobierno federal, antes de que venza el término de utilización. El segundo desafío que tienen es evitar una guerra civil o un tumulto en el reparto contractual de las partidas grandes.

No es difícil imaginar que la Junta pierluisista no facilitará la liberación de fondos locales para el adelanto de “ayudas”. Como tampoco sea difícil pensar que los potenciales receptores, tales como los hospitales y otros, o los contratistas diversos, tendrán que jugarla bien finita en equilibrio, entre las facciones recolectoras wandistas y pierluisistas. 

Esta tremenda distorsión no parará celebrada la primaria PNP, que claramente los pierluisistas querrán celebrar antes, hacia julio, y los wandistas después --agosto-- dándole tiempo al reparto, pues habrá seis meses para pagar favores, dos o tres de estos, para recargar baterías para gastos de campaña hasta noviembre.

Otros temas --influenciados por el evento primarista y la campaña-- son la apertura o “normalización” forzada, que carga demasiado lastre con contradicciones inexplicables, sobre cómo se escalonará, y cuándo se materializará también para los empleados públicos, las escuelas, los padres y madres que trabajan, y las empresas. Así como la inexistencia de pruebas en grado suficiente --porque no están, o porque no se realicen, antes de autorizar esas aperturas de escuelas y lugares de trabajo.

Más allá de la nula credibilidad, las trampas y las medias verdades van a pasar tremendas facturas a la Administración. Permita Dios que no resulten en mayores contagios, ni pérdidas de vidas. Ni que alimenten el fuego de picos adicionales, repuntes y brotes que obliguen a cerrar lo que se vaya abriendo. 

Otras columnas de Víctor García San Inocencio

martes, 19 de mayo de 2020

Brown, el plebismito y el Titanic

En el PNP no se dan cuenta que si logran abordar aunque fuese unos minutos, deberían asegurar un asiento en uno de los botecitos salvavidas y alejarse del Titanic, escribe Víctor García San Inocencio

martes, 12 de mayo de 2020

Dos meses

Aún antes del COVID-19, el fracaso del modelo económico y político colonial y el aparatoso desgobierno estadoísta han impuesto un encierro de facto a la actividad del país, escribe Víctor García San Inocencio

miércoles, 6 de mayo de 2020

Mientras, Alabanza

Trabajaremos por pensar, planear, construir y conseguir un país menos inequitativo, hasta que vivamos en la plenitud de derechos, la participación, la inclusividad y la transparencia real, escribe Víctor García San Inocencio

💬Ver 0 comentarios