José Irizarry San Miguel

Punto de vista

Por José Irizarry San Miguel
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La responsabilidad social empresarial durante la pandemia

La doctora Carmen R. Román Rosario es co-autora de esta columna.

Se habla de las empresas y sus responsabilidades sociales en todo momento, cuando no se está viviendo en una crisis como lo es el COVID-19. Muchas han establecido diversas formas para cumplir con esta responsabilidad social que poseen como empresas que atienden un mercado, servicio o producción. Pero, ¿qué es responsabilidad social empresarial (RSE)? De acuerdo con la enciclopediaeconomica.com, se refiere al conjunto de actividades y proyectos que crea una empresa para contribuir con la sociedad, ya sea haciendo un aporte material, ambiental o educativo. Este tipo de actividad no se lleva a cabo para cumplir con alguna ley, sino que es un aporte completamente voluntario. 

¿Cómo definimos ética? Esta puede definirse como la ciencia de la conducta moral, puesto que, al realizar un minucioso análisis de la sociedad, se establece cómo deberían actuar o comportarse todos los individuos que hacen vida en ella. Entonces, la ética empresarial se ocupa del estudio de las cuestiones normativas de naturaleza moral que se plantean en el mundo de los negocios (www.losrecursoshumanos.com).

Nuestra economía, tanto local como global, se encuentra en un punto de estancamiento con las cuarentenas ya establecidas. Muchos están perdiendo sus trabajos y otros han experimentado reducciones en sus horarios de trabajo por la pandemia. Aun así, nuestras empresas locales han hecho un cambio de enfoque dirigido a tomar las riendas de su responsabilidad social y ayudar al gobierno y las personas a seguir adelante en estos instantes. Existe una larga cadena de empresas locales que están contribuyendo a paliar la escasez de recursos como mascarillas, guantes, alcohol, ventiladores y otras cosas necesarias para los trabadores de la salud, policías y otro personal esencial, que son los héroes sin capas. Estas empresas están cumpliendo su función social empresarial. 

Cabe destacar que los negocios del tipo pymes también realizan de manera callada sus aportaciones en sus respectivas comunidades, por lo que se hace necesario comprender que se está bajo el mismo problema y se tiene que ser parte de la respuesta empresarial-social. No se puede dejar pasar por alto a las universidades, que se encuentran sirviendo también con su aportación social al trabajar con cursos en línea para que los estudiantes terminen su semestre y también puedan aportar a nuestro país. Además, se han unido de manera voluntaria a la tarea de cumplir con su función social al trabajar en conjunto con los profesionales de la salud para la cura del COVID-19.

La ruta está trazada. Los cambios en la economía son un hecho en estos momentos y las empresas están realizando su aportación social al problema que tenemos. Así que la pregunta es, ¿cuál será el próximo paso por dar a nivel empresarial, gubernamental y universitario en respuesta al dilema que se enfrenta y que no parece tener fin?

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