Rolando Ortiz Velázquez

Tribuna Invitada

Por Rolando Ortiz Velázquez
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La respuesta rápida de los municipios ante el desastre

Justo en los momentos en que se intensificaba la discusión pública sobre la posible eliminación de municipios, un disturbio atmosférico -el más perturbador y catastrófico de todos los tiempos-  pone en justa perspectiva el rol de los gobiernos locales.

Si bien es cierto que es el Estado el portavoz oficial de todas las incidencias previas a cualquier fenómeno atmosférico y que da el llamado a impartir las primeras directrices para salvaguardar vida y propiedad, no es menos cierto que son los alcaldes los que ejecutan el plan preventivo de cualquier emergencia.

Antes, durante y después de cualquier aviso de emergencia, los Centros de Mando de las Oficinas de Manejo de Desastres y Emergencias Municipales activan a sus empleados, apoyados por voluntarios, para ejecutar los planes de acción previamente concertados para cada eventualidad.

Desde allí, en ocasiones con meses de antelación, los grupos asignados a obras públicas, servicios generales y ornato, limpian alcantarillas, ríos y quebradas, podan árboles, cotejan instalaciones que servirán de refugio y repasan planes coordinados con las agencias estatales.

Con el paso del huracán Irma el protocolo no fue distinto. El gobernador les impartió directrices a sus jefes de agencias mientras, los alcaldes activaron sus COE que, desde entonces, se mantienen laborando ininterrumpidamente.

Desde los municipios se trabajaron los protocolos para emitir los avisos de desalojo a los ciudadanos que viven en áreas inundables y se transportaron a las personas en sectores vulnerables hasta los refugios.

Tras los embates de Irma, los municipios socorrieron de primera mano a los que lo perdieron todo. Hemos documentado daños, abierto caminos y se han recogido escombros. Los alcaldes hemos suplido agua, hielo y alimentos desde los Centros de Acopio a los damnificados, mientras le reclamamos a los directivos de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) restablecer el servicio en nuestras ciudades.

No cejamos en el esfuerzo de continuar laborando hasta levantar el país y lograr que vuelva a la normalidad. La empresa privada, las comunidades organizadas y la iglesia nos han dado la mano y esperamos por la Agencia Federal para el Manejo de Desastres (FEMA, por sus siglas en inglés) para apoyar individualmente a las familias que sufrieron daños en sus propiedades. 

No exagero si concluyo este recuento argumentando que sin los municipios la crisis que nos dejó Irma hubiese sido peor. Aunque las autoridades del Estado parezcan no querer reconocerlo, ahí hay un pueblo que puede dar fe de eso.

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