Raúl A. Pérez Rivera

Tribuna Invitada

Por Raúl A. Pérez Rivera
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La restauración ecológica de Desecheo

No se ha encontrado evidencia de asentamientos indígenas allí. Sin embargo, fue descubierta por Cristóbal Colón durante su segundo viaje y durante el siglo 18 piratas y bandidos la utilizaron como refugio.

Se trata de Desecheo, una pequeña isla, de poco más de una milla de largo por 0.68 de ancho, que se encuentra en el canal de la Mona a unas 13 millas de la costa oeste de Puerto Rico.

Durante la Segunda Guerra Mundial y hasta 1952 la islita fue utilizada como lugar de práctica de bombardeo. Y desde 1952 hasta 1964 la Fuerza Aérea de los Estados Unidos la utilizó como lugar para adiestramiento de sobrevivencia dado el caso de que en esta no hay agua y su topografía es accidentada. En 1976 fue cedida al Servicio de Pesca y Vida Silvestre Federal y en 1983 se designó como un Refugio de Vida Silvestre.

Desecheo tiene una flora y fauna particular por su tipo de suelo, topografía escarpada y dado el caso de que recibe muy poca lluvia. A tales efectos, en la isla están muy bien representadas plantas espinosas como el cactus Higo Chumbo (Harrisia portoricensis) que es considerado en peligro de extinción. Entre los endémicos de la isla, encontramos a una iguana (Ameiva desechensis), un lagartijo (Anolis desechensis) y una salamanquita (Sphaerodactylus desechensis).

Sin embargo, por mucho tiempo el componente faunístico principal de Desecheo fueron las aves. A principios de 1900 se estimaba que anidaban miles de Bobas Pardas y de Patas Coloradas (Sula spp), además de Fragatas o Tijeretas, y varias especies de gaviotas. Desecheo, por mucho tiempo, fue considerado como el lugar más importante para el anidamiento de bobas en todo el Caribe.

No obstante, los disturbios causados por los humanos, las cabras que fueron introducidas posiblemente en el siglo 18 y las ratas que posiblemente escaparon de los barcos piratas, tuvieron su efecto negativo sobre la flora y fauna. El efecto de bombardeos y la utilización de la isla para prácticas militares seguramente tuvieron un impacto negativo, significativo, sobre las aves residentes. Por su parte, los cabros y ratas, consumían, entre otras cosas, la base y la raíz de los cactus causando su muerte y su sustitución por especies oportunistas e indeseables. Sin embargo, el daño mayor fue causado por monos Rhesus (Macaca mulatta) que fueron introducidos en 1967. Durante la época de reproducción de las aves, los monos se metían en las colonias de anidamiento para depredar los huevos y pichones de las aves. Las aves marinas coloniales son muy susceptibles a la perturbación y, aparentemente, los disturbios continuos producidos por los monos causaron que estas finalmente abandonaran a Desecheo.

En la década del noventa, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre Federal comenzó a gestar un plan para eliminar los exóticos que habitaban en Desecheo. Utilizando la cacería como una herramienta de manejo, pudieron eliminar en primer lugar las cabras. Posteriormente, y luego de un gran esfuerzo, pudieron acabar con los monos. Finalmente, utilizando venenos y trampas, este año pudieron determinar que habían eliminado las ratas.

Los efectos positivos del gran esfuerzo no se han hecho esperar. Este año, personal trabajando en el proyecto documentó el anidamiento de Ostreros (Haematopus palliatus) y observaron unas 30 bobas pardas alimentándose en los alrededores de la isla.

No menos importante, la publicación de las técnicas utilizadas para erradicar estos exóticos será de gran ayuda para trabajos similares en otros lugares del planeta, particularmente islas pequeñas.

Hay planes de comenzar con proyectos para atraer aves marinas, particularmente bobas, a Desecheo y convertir nuevamente a la isla en lo que era: uno de los refugios más importantes para las aves marinas en territorio puertorriqueño.

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