Alberto Varela

Tribuna Invitada

Por Alberto Varela
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La salud de nuestros veteranos

La salud mental de los puertorriqueños sigue dando de qué hablar. Todos los días, en todos los lugares, en todos los ámbitos y en todos los niveles de nuestra sociedad, vemos cómo muchos tienen un pobre control de sus impulsos y carecen de destrezas para manejar conflictos. Incluso, algunos incurren en violencia de género, y abuso de alcohol y drogas.

Sin duda, urge abordar el tema de la salud mental en nuestras conversaciones. Muchos se preguntarán ¿De dónde surgen tantos problemas relacionados a la salud mental de nuestro pueblo? ¿Cómo los corregimos? ¿Cuánto es el costo social y económico que pagamos por no atenderla adecuadamente?

Es un gigantesco problema cuyos costos económicos y sociales ya no solo se cuantifican en un profundo sufrimiento humano, sino también en billones -billones con b de bárbaro- de dólares que perdemos en productividad, problemáticas legales, complicaciones médicas, costos de agencias de ley, orden y seguridad.

Esta semana culmina el mes de la concienciación del Síndrome de Estrés Post Traumático (PTSD, por sus siglas en inglés). Esta condición emocional se refiere a todo el conjunto de síntomas psicológicos que sufren las personas- cualquier persona- que ha experimentado traumas psicológicos en sus vidas. Ocurre a diario.

Aunque abunda en las poblaciones civiles también -piense usted en los actos de maltrato a menores y violencia de género- en el caso particular de nuestros veteranos, cuando estos van a la guerra, están expuestos a experiencias horripilantes que la mente no puede manejar, lo cual provoca que su funcionamiento se afecte adversamente debido al surgimiento de síntomas tales como pesadillas, aislamiento, miedo, depresión, estados de eterna alerta y otros.

En Puerto Rico viven alrededor de 100,000 veteranos, de los cuales alrededor de 50,000 se atienden en el Hospital de Veteranos y sus varias instalaciones. Incluso, el propio Hospital de Veteranos tiene una unidad especializada para atender esta población. Con la nueva MISSION Act también pueden recibir servicios de salud física y mental en centros de salud en sus comunidades.

Afortunadamente, en Puerto Rico, contamos con profesionales expertos en el campo de la salud mental. Todo problema tiene solución y cuando se trata de salud mental, los profesionales en psiquiatría, psicología y trabajo social podemos aportar.

El problema de la salud mental en Puerto Rico destruye vidas, instituciones y devasta presupuestos. Si no utilizamos sabiamente los recursos que tenemos, nos quedaremos sin jamás alcanzar la calidad de vida ni la alta categoría de país que necesitamos. Si nuestra salud mental es buena, nuestras vidas serán buenas. Si no lo es, nuestras vidas no serán como deseamos.

Es importante recordar que nuestros veteranos expusieron sus vidas a diario como acto de sacrificio, máximo riesgo y demostración de valentía y patriotismo. Se han ganado el derecho de que en esta etapa de sus vidas les ofrezcamos todo lo mejor que nuestra capacidad profesional y social permite.

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