Xiomara Feliberty Casiano
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Las batatas de Casandra

Joel Vázquez es uno de esos amigos que ayudan a imaginar una versión mejorada de nosotros mismos. Dice que creció pensando que las fincas agrícolas eran solo para herederos ricos hasta que colaboró como estudiante investigador en el herbario del Jardín Botánico de la Universidad de Puerto Rico.

Allí entre ese inventario de especies imaginó un terreno que produjera los alimentos que se ponían en la mesa familiar.

Joel se graduó y trabajó por muchos años en el área de control de calidad de varias farmacéuticas. Los edificios fríos no lo hicieron olvidar su sueño. Las fábricas cerraron o emigraron, y tanto Joel como su padre se quedaron sin empleo. En ese momento, en 2013, decidieron reinventarse y tocar muchas puertas, todas las necesarias para emprender la gesta. Se orientaron en Departamento de Agricultura y, tras muchos esfuerzos para encontrar un terreno fértil que arrendar, surgió Hacienda Casandra. Como esa figura mitológica, Casandra, que puede predecir el futuro excepto el propio.

Hacienda Casandra renace en las tierras de un sector que por años fue considerado un vertedero clandestino en el barrio Miraflores de Arecibo. La visión inicial era escabrosa pero Joel, su compañera y su familia no titubearon. Colaboraron para limpiar la tierra de los escombros y darle forma a esta misión que ha cambiado la historia familiar.

Con sus conocimientos completó un estudio de mercado en un sector que no cuenta con el apoyo incondicional del gobierno ni del sector privado. Como dice Joel, en Puerto Rico todavía se considera a la agricultura como un “sector anticuado e inestable”.

Al igual que el resto del país, el huracán María alteró las dinámicas establecidas. No contaban con los fondos para la restauración de la finca y tuvieron que dedicarse por completo a las tareas de limpieza, arado, germinación, siembra y administración.

Hoy, la meta es producir comercialmente la batata puertorriqueña y otros productos locales. Joel desconoce, como Casandra, cuál será el futuro de esta empresa. Mientras tanto, trabaja con su familia. Cultiva la tierra y se empeña en la reeducación de las comunidades y del mercado local para acercarnos cada vez más a la meta de independencia alimentaria con productos boricuas de calidad.

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jueves, 5 de septiembre de 2019

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