Celia Mir

Punto de vista

Por Celia Mir
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Las bebidas alcohólicas no son desinfectantes

Llevamos dos meses de distanciamiento social.  El COVID-19 nos ha separado de la familia. Hay mucha incertidumbre, irritabilidad e inquietud. Surge el miedo al contagio, a no tener donde recibir atención médica, a morir solo.

El aislamiento ha hecho que despunte la desigualdad. Aumenta el desempleo. Los ingresos y ahorros disminuyen o ya se acabaron.

El plato de comida sufre cambios. La compra de alimentos es liviana. Se va afectando la porción a servir, la frecuencia de consumo y la variedad de alimentos saludables.

Los pobres ven acentuados su sufrimiento de hambre. El carácter agresivo y la depresión se disparan. El maltrato contra niños, mujeres, viejos, grupos con diversas orientaciones sexuales y otros es rampante.

El encerramiento, el vivir forzosamente dentro de espacios estrechos, monótonos y la soledad conducen a un mayor consumo de bebidas alcohólicas.  Algunos creen que con el alcohol los problemas van a desaparecer. Pero puede ocurrir todo lo contrario, puede desencadenar en actos violentos y accidentes ya que estas sustancias son depresoras del sistema nervioso. Tampoco por consumirlo evitará el contagio con el virus.

Si usted toma vino, está ingiriendo entre un 12 a 15% de alcohol en cada trago de cinco onzas. Si toma cerveza, ingiere 5% de alcohol en cada trago de 12 onzas.  Si consume ron u otros licores fuertes hay cerca de 45% de alcohol en 1.5 onzas.   Beber con moderación significa que para la mujer es un trago por día y para el hombre dos tragos por día. Las bebidas de mayor por ciento de alcohol se absorben más rápido y sus consecuencias se manifiestan más temprano.

Los efectos alteran funcionamiento del cerebro, el corazón y el sistema respiratorio, entre otros.  Esto puede ocurrir entre los próximos 10 a 60 minutos luego de haberlo consumido.

La ingesta de alimentos puede alterar la velocidad en que el alcohol trabaja en el sistema circulatorio. Si va acompañado de alimentos altos en grasas y en hidratos de carbono la absorción va a ser más lenta.

El exceso permanecerá en la sangre hasta que el hígado pueda procesarlo. La Ley de Tránsito de Puerto Rico establece que una persona está legalmente ebria si tiene una concentración de 0.08% centésimas de alcohol en la sangre, lo que generalmente equivale al consumo de cuatro a cinco tragos.

Las bebidas alcohólicas no son desinfectantes. Un desinfectante es un antiséptico químico que elimina o evita el crecimiento de microorganismos.  Para lograr el máximo de efectividad deben tener al menos 70% de alcohol.  Los desinfectantes como limpiadores para superficies y espacios en el hogar u oficinas, así como las mezclas de alcohol con gel para las manos, no se ingieren, son tóxicos. 

Hay niveles de seguridad establecidos para su uso y deben ser acatados.



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