José G. Maeso González

Tribuna invitada

Por José G. Maeso González
💬 0

Las cooperativas eléctricas rurales y el futuro del país

Llevamos meses escuchando como las microredes son, pueden ser o serán la solución para un sistema eléctrico más resiliente para Puerto Rico.  En boca de los que saben y de los que no, está la palabra microredes repetidamente, que no es otra cosa que una red eléctrica más pequeña que puede operar—a corto o a largo plazo—desconectada de la red eléctrica principal. 

Una microred podría proveer energía a un campus médico, por ejemplo, o hasta una comunidad o municipio entero.  Sin embargo, ¿cómo se organizan esas microredes en cuanto a su gobernanza y modelo de negocios?  Las cooperativas eléctricas rurales (co-ops) nos dan probablemente el mejor ejemplo de cómo se verían estas organizaciones a través de nuestra isla. 

De acuerdo a la Asociación Nacional de Cooperativas Eléctricas Rurales (NRECA), estas son dueñas y mantienen el 42% de las líneas de distribución eléctrica en los Estados Unidos.  A través de esta red, sirven el 11% de la electricidad que se vende en la nación, que llega a 42 millones de clientes en 47 estados.  El monto de activos asciende a $164 mil millones, distribuidos en poco más de 800 cooperativas.

Si estos números no le parecen suficientes, considere que en el 2014 el Departamento de Agricultura federal (USDA) reconoció a las co-ops como líderes en el desarrollo de proyectos de energía renovable.  Más recientemente, en el 2017, NRECA hizo alianza con 17 co-ops para reducir los costos de adopción de la energía solar en sus portafolios de energía, a través de una subvención del Departamento de Energía federal (DOE).  Como resultado de este programa, una co-op en Texas instaló un sistema solar de 2 MW del cual sus miembros pueden comprar bloques de energía.  Imagine que luego del Huracán María usted pudiera haber comprado energía a una finca vecina para suplir su necesidad de electricidad.

Las co-ops están organizadas como organizaciones sin fines de lucro, dedicadas a proveer energía segura, confiable y a costos asequibles a sus clientes-dueños.  Según la estructura básica de las cooperativas, los dueños de las co-ops son los mismos clientes a los que sirven, y a diferencia de una operación privada, donde el interés primario es generar ganancias, servir a sus clientes-dueños es la prioridad.  En vez de que las áreas rurales tengan que esperar nueve meses para recibir energía eléctrica después de un desastre natural como María, sus dueños se habrían enfocado en llevar el servicio a sus clientes.

El pasado 4 de enero la Comisión de Energía de Puerto Rico, ente que regula los asuntos asociados al sistema eléctrico, publicó la propuesta de reglamento para microredes ubicadas en Puerto Rico.  Según la Comisión, a pesar que existen diferentes modelos de microredes exitosos en los Estados Unidos, este reglamento es único en el mundo, en cuanto a establecer un marco regulatorio para estos sistemas.  El reglamento propuesto incluye, entre las opciones de titularidad para las microredes, que se establezcan como cooperativas, ya sean pequeñas (de 3 a 10 clientes) o grandes.

Es tiempo que nuestro sistema eléctrico se actualice a las exigencias de las sociedades del siglo 21 y a las oportunidades que las microredes administradas por co-ops ofrecen.  El movernos hacia esto a paso acelerado—pero bien pensado, nos permitirá vivir en un futuro en una isla donde la recuperación del sistema que sostiene nuestra actividad social y económica sea una prioridad.

💬Ver 0 comentarios