José Julián Ramírez

Tribuna Invitada

Por José Julián Ramírez
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Las cooperativas trabajan para la sostenibilidad

Este año se cumplen 26 años desde que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instituyó el primer sábado de julio como el Día Internacional de las Cooperativas, con el propósito de destacar la contribución de nuestro movimiento en la solución de los problemas mundiales. No es casualidad que en una votación masiva el sector cooperativista eligiera para esta celebración el lema “Sociedades sostenibles a través de la cooperación”.

La sostenibilidad económica y social consiste en que la utilización de los recursos naturales y sociales para satisfacer nuestras necesidades no compromete o afecta a las próximas generaciones. Por su naturaleza, el cooperativismo opera procurando el bienestar común y con la responsabilidad de armonizar el desarrollo económico y la protección de los recursos naturales. En una visita reciente a Puerto Rico, el presidente de la Alianza Cooperativa Internacional, Ariel Guarco, nos recordaba que el movimiento cooperativo está muy lejos de ser un movimiento marginal. Más bien, asume situaciones marginales para sacarlas de la marginalidad y, a veces de manera silenciosa, hace importantes aportaciones a la economía y a la vida social.

Por eso, y de cara a esta celebración internacional, vale destacar algunos datos que nos compartió Guarco para demostrar la fortaleza del movimiento en el mundo. El sector cooperativo tiene presencia en 106 países, y está compuesto por 1,200 millones de personas y tres millones de cooperativas. Ofrece 280 millones de puestos de trabajo. Solo las 300 cooperativas más grandes generan $2.5 mil millones, el equivalente a la sexta economía mundial (datos del Observatorio Mundial de Cooperativas, 2016).

En Puerto Rico, donde el movimiento cuenta con más de 130 cooperativas de tipo diverso y 116 cooperativas de ahorro y crédito, estamos realizando importantes esfuerzos dirigidos a contribuir a la sostenibilidad socioeconómica de nuestras comunidades. Los más recientes están ligados a la apremiante necesidad de los consumidores por contar con formas alternativas de energía. El desarrollo de microrredes eléctricas es un tema que cobra fuerza para hacerse realidad, como lo es hace tiempo en otros lugares. En Estados Unidos, por ejemplo, cerca de 900 cooperativas abastecen de energía eléctrica a 42 millones de personas en 47 estados (datos de la Asociación Nacional de Cooperativas Eléctricas Rurales).

Cada vez más, las cooperativas de ahorro y crédito colaboran en proyectos de autogestión y el desarrollo de micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMes), ofreciéndoles espacios de capacitación e incubación de negocios, y financiamiento para emprender. Nuevas oportunidades surgen en alianza con la Federación Nacional de Cooperativas de Crédito para el Desarrollo Comunitario para lograr acceso a nuevos recursos económicos para continuar colaborando en la recuperación de Puerto Rico.

Es evidente que el cooperativismo es un modelo económico de transformación sustentable y justo. Bien lo dijo Guarco: el cooperativismo es una “economía con raíces”. Esa raíz es la comunidad, desde donde se debe potenciar la sostenibilidad económica de nuestro país.

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