Aura Lina Márquez Gómez

Tribuna Invitada

Por Aura Lina Márquez Gómez
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Las elecciones regionales en Venezuela

En las recesiones económicas, resulta complicado determinar la estrategia de negocio adecuada o menos arriesgada para evitar pérdidas de capital. En condiciones de salud crítica, el médico o especialista establece una opción o posible cirugía sujeta a la vida de un paciente.  Ambas son situaciones de riesgo con resoluciones claras.

Para Venezuela en cambio, salir de su situación actual es aún más complejo. Siendo esta nación, dependiente de un poder absoluto ejercido bajo la conveniencia de quienes dictan las leyes, controlan el ejército, manipulan la justicia, monopolizan las fuentes de producción interna, controlan la venta y compra de divisas para negociaciones externas, parcializan la información y deciden quien tiene acceso a la compra de medicamentos. En “arroz y habichuelas” como dicen en esta tierra apreciada: El gobierno es quien controla todo, hasta el punto de decidir quien vive o quien muere…

Semejante a la tortura de agua aplicada por los religiosos en la edad media, los venezolanos han estado sometidos a un juego de asfixia intermitente; de cerrar y abrir a medias las válvulas de escape aplicables en cualquier sistema democrático.  

Si bien el modelo venezolano no es exclusivo, siendo la imitación de la China comunista, la Corea del Norte o la Cuba castrista, la imagen de una nación soberana sigue en boca del líder de turno, quien insiste a través del desgastado argumento de su antecesor Hugo Chávez que, “mientras existan elecciones, el pueblo seguirá decidiendo y Venezuela seguirá siendo un país democrático”.

Hace dos semanas, bajo la figura de otorgar “poderes especiales” al Presidente con la denominación de Constituyente, el partido de turno se adjudicó una vez más la victoria.  Y aún insatisfecho con el rechazo local e internacional, tomó ventaja de su condición convocando a nuevas elecciones regionales.

Para quienes desconocen el contexto de esta decisión, las votaciones para gobernadores y alcaldes se realizan en Venezuela cada cuatro años, las mismas debieron ejecutarse en el 2016, sin embargo, fueron dilatadas hasta diciembre 2017.

En este sentido y como parte de las arbitrariedades del liderato actual, las mismas han sido convocadas para el mes de octubre 2017, siendo únicamente para elegir a los gobernadores de cada entidad federal, excluyendo por primera vez en la historia, la elección de legisladores a los parlamentos estadales.

Mi comparación inicial en relación a situaciones de riesgo, recae en el hecho de que la oposición venezolana, tanto civiles como representantes de partidos políticos, deben tomar la decisión de participar o no, en este nuevo sufragio.

La disyuntiva opositora es: Si participan de la contienda electoral anunciando a sus candidatos, a la vez que motivan a los votantes a acudir a las urnas en un evento originado por una Constituyente rechazada por ellos mismos.  O no participan.

En las elecciones parlamentarias del 2005 el mismo escenario se presentó. Para entonces la oposición, decidió no participar siendo ganador absoluto el partido oficialista venezolano. Tras ese resultado, los partidos de oposición no tuvieron injerencia alguna hasta las próximas elecciones del 2010 y posteriormente en el 2015, donde finalmente la oposición superó al partido de gobierno.

Aún así, el reciente desconocimiento de esta Asamblea – todavía vigente y en su mayoría de oposición- debido a los poderes especiales otorgados al Presidente Nicolás Maduro, representa otro cierre a las salidas democráticas. Mientras que la ejecución de unas elecciones regionales pudiese o no, ser una pequeña válvula de escape siempre que los resultados no sean manipulados.

Por ende, la decisión de participar de estas elecciones para el venezolano común que busca un cambio de gobierno, depende de muchos factores, entre los que se incluye la posibilidad de reincidir en un resultado intervenido por el gobierno. O, tomar el riesgo de votar masivamente, con la esperanza de hacerle cuesta arriba al oficialismo esconder la verdad.

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martes, 1 de agosto de 2017

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