Emilio Nieves Torres

Punto de Vista

Por Emilio Nieves Torres
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Las escuelas y los sismos

Los sismos con magnitud de 5.8 y 6.4, ocurridos el 6 y el 7 de enero, respectivamente, evidencian los riesgos que corren nuestros estudiantes y empleados del Departamento de Educación en las instalaciones escolares de Puerto Rico.

Las imágenes de escuelas colapsadas en el sur ya están grabadas en la mente de estudiantes padres y maestros. Sin duda, generan preocupación y han provocado que la gobernadora y el secretario de Educación anuncien que no se iniciarán las clases del segundo semestre hasta que no se inspeccionen y certifiquen las 856 escuelas públicas de la isla.

El pueblo estará fiscalizando este proceso y exige transparencia absoluta porque se trata de proteger y salvar vidas. El terremoto de magnitud 6.4 es el de mayor intensidad en los últimos 76 años e impone a todos los habitantes de nuestro archipiélago la necesidad impostergable de prepararnos. 

Todas las instituciones sociales (familia, escuela, iglesia), gobierno, empresa privada, organizaciones culturales, deportivas y comunitarias, entre otras, tienen que tomar medidas y establecer planes para enfrentar un terremoto. Cada plan tiene que contemplar el antes, durante y después.

En el caso del Departamento de Educación (DE), la organización magisterial UNETE sometió al Secretario de Educación algunas recomendaciones que requieren de implantación inmediata para garantizar a estudiantes y a empleados la protección de sus vidas. 

El DE tiene planes de emergencia en cada escuela y hay cursos que orientan a estudiantes sobre este tema como, por ejemplo, el de Ciencias Terrestres en noveno grado. Sin embargo, no es suficiente. Se requieren medidas que impacten a todo el personal y a todos los estudiantes. Las recomendaciones presentadas y que comparto con ustedes son:

1. Orientar con información precisa sobre la zona en que está ubicada la escuela (costa, valle, montaña, zona urbana o rural), características de un terremoto, qué hacer durante y después del terremoto y otros datos esenciales.  

2. Solicitar a las oficinas de manejo de emergencias municipales el mapa y la información específica sobre áreas de desalojo ante tsunamis y centros de encuentro. 

3. Revisar planes de emergencia en cada escuela verificando que incluya todos los elementos de seguridad, desalojo y centros de encuentro. Que se precisen las medidas a seguir si están ubicados en el comedor escolar, el patio, el salón de clases, áreas deportivas, entre otras.

4. Revisar el tope de estudiantes por grupo para reducirlo de 15 a 20 estudiantes. Esto garantiza efectividad en las medidas a implantar en caso de terremoto u otra emergencia. 

5. Precisar cuáles son las medidas de transportación escolar a implantarse con los estudiantes y, en particular, los de educación especial. 

6. Establecer las estrategias psicológicas para el manejo del “stress” en los estudiantes ante eventos sísmicos

Antes de implantar estas recomendaciones es indispensable que el resultado del proceso de inspección y certificación de cada escuela sea notificado a la comunidad escolare. Posiblemente se identifiquen escuelas que no están aptas para ser utilizadas. En este caso, se hace necesario inspeccionar planteles cerrados que probablemente pueden ser reabiertos porque fueron construidas cumpliendo con los códigos de construcción o fueron reparados recientemente con una inversión millonaria. La consigna es salvar vidas.

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