José Caraballo Cueto

Tribuna Invitada

Por José Caraballo Cueto
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Las fallas de la financialización

La “financialización” puede definirse como la preponderancia del sector financiero, de seguros y bienes raíces (FIRE, por sus siglas en inglés) sobre la economía real (resto del sector privado). Thomas Palley (2008) establece que la financialización conlleva transferencias del sector real al financiero, aumentos en la desigualdad social y propensión a recesiones largas. Gerald Epstein y sus colegas (2005) encuentra que la financialización también aporta a la desconexión entre la produccion y el empleo.

Las políticas públicas de los últimos gobiernos de Puerto Rico persiguen llevar a nuestra economía hacia un tipo de financialización. Por ejemplo, las propuestas de reestructuración de deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica y de la Autoridad de Acueductos hechas por este gobierno y el anterior implicaban aumentos en las tarifas al sector real para transferir más ingresos al sector financiero (bonistas).

Uno de los problemas es que nuestros gobiernos sustituyen el rol de un consejo de economistas con firmas de consultorías privadas que tienen sus propios intereses. Por ejemplo, recientemente salió a la luz pública que una firma de abogados que asesoró al gobierno con la ley de zonas de oportunidad también gestiona unos fondos de inversión que se aprovechan de dicha ley. Lo mismo sucede con otras firmas que asesoraron al gobierno con la Ley 22 de 2012, la cual otorga 100% de exención tributaria a millonarios del exterior que se muden a Puerto Rico, las cuales también gestionan las solicitudes de esos millonarios.

Esas dos leyes, sumadas a las leyes para incentivar las aseguradoras internacionales, las empresas que trafican criptomonedas y otras de FIRE, se aprueban bajo la premisa que estimularían el “desarrollo económico”. Hay quien piensa que las zonas de oportunidad representan el nuevo modelo de desarrollo económico, confundiendo la facturación de sus firmas con el desarrollo económico.

¿Cuál ha sido el legado de FIRE? Mucha producción, pero poca generación de empleo. De 2017 a 2018, la producción de FIRE creció 0.5% en términos reales (ajustado por inflación), siendo uno de los pocos sectores que crecieron. En 2018 FIRE representó el 20% del Producto Interno Bruto, siendo el segundo sector más grande en términos de produccion. Sin embargo, FIRE es el segundo sector más pequeño en términos de empleo: apenas contribuye con el 3% del empleo total. De hecho, el sector de transportación y comunicaciones con solo el 6% de la producción total, emplea a más personas que FIRE.

Por eso la decena de leyes dirigidas a estimular FIRE no se sienten significativamente en la economía real luego de siete años de aprobadas; no existe tal goteo (“trickle down”) que alegan algunos. Para maximizar el efecto sobre la economía real, los incentivos dirigidos a FIRE deben enmendarse para que se conecten mejor con la economía real. Por ejemplo, la Ley 22 de 2012 y la ley local de zonas de oportunidad deben establecer un impuesto mínimo de 15% sobre los ingresos y exigir a los millonarios que compren propiedades nuevas solamente o que si compran propiedades usadas tengan que invertir por lo menos la mitad del valor del inmueble en remodelaciones (ver mi columna “Incentivos: lo bueno y lo malo”).

La Ley 20 de 2012 y la Ley 273 de 2012 deben subir sus tasas sobre ingresos al menos al 15% (aun así, estaría por debajo de Estados Unidos) y condicionarlas a la creación de al menos 10 empleos bien remunerados. En la actualidad estos dos decretos no tienen requisitos de empleos y la tasa es apenas 4%.

El nuevo modelo económico de Puerto Rico debe concentrarse en crecer e internacionalizar el sector real. Seguir incentivando incondicionalmente a actores relacionados a FIRE hará mucha espuma, pero poco chocolate.

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domingo, 4 de agosto de 2019

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