Margarita Benítez

Punto de vista

Por Margarita Benítez
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Las humanidades, alivio y remedio

¡Este año 2020 no tiene desperdicio! Los Reyes nos trajeron terremotos, con ñapa de temblores y de réplicas que aún perduran.  Para la Cuaresma nos acuartelamos--los que aún tenemos techo--, en una cuarentena cuya eficacia es tan incierta como su extensión. “Cosas veredes, Sancho”, como no dijo nunca Don Quijote, igual que nunca dijo “ladran, pues cabalgamos”, por más que nos parezca que debió haberlo dicho, pues esas tres palabras sintetizan una verdad profunda. Les invito a releer el Quijote para ver si las encuentran.

El encierro forzoso a que nos obliga, tanto la prudencia como el poder público, nos brinda asimismo la oportunidad de reencontrarnos con varios de los textos decisivos en nuestra formación, así como con otros que desde hace tiempo nos juramos leer, y algunos que han cobrado especial relevancia dadas nuestras actuales circunstancias. Ante ellas, La peste de Camus, y El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez son títulos insoslayables. Tampoco hay que leer solamente sobre las epidemias, aunque sean, como estas dos novelas, alegorías que aluden a experiencias todavía más complejas.

La Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, al igual que las otras instituciones culturales y educativas del país, ha entrado en cuarentena. Nuestras oficinas en el Cuartel de Ballajá están cerradas hasta nuevo aviso. Pero como tantos de nuestros compatriotas, estamos trabajando desde casa, y disponibles por medios electrónicos.  También está disponible para ustedes, a través de Facebook, www.enciclopediapr.org y YouTube, parte de nuestro acervo cultural y documental.

Hoy, que estamos en manos de los médicos, cobra especial significado aquel escrito del admirable Dr. Eduardo Santiago Delpín, “El médico humanizado y la ética médica”, donde expresa: “el fundamento de la vocación del médico . . . es la compasión”, que nace de la comprensión y solidaridad hacia el dolor y el miedo de sus semejantes. Para alcanzar la comprensión, que es requisito para la compasión, propone la lectura y reflexión acerca de grandes obras de la literatura universal y la filosofía.

A principios de marzo, tuve oportunidad de acompañar a los muy respetados y dinámicos profesores del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR, América Facundo y Eduardo Santiago Delpín, a una entrevista con el Dr. Agustín Rodríguez, decano de la Escuela de Medicina.  Conversamos sobre la centralidad de las Humanidades, y muy particularmente de la ética, en la formación de los futuros médicos. Indispensable “ampliar el sentido de responsabilidad hacia esta tierra, hacia el dolor, el sufrimiento y la enfermedad”, como exhortó en 1950 a la primera clase de la Escuela el entonces Rector Jaime Benítez. El decano Rodríguez coincidió plenamente con nuestros planteamientos, y he aquí que días más tarde, y 70 años después de crearse aquella Escuela, vemos a los médicos egresados de ella asumir su responsabilidad ante este país doliente a fin de atender y aliviar el sufrimiento y la enfermedad que nos cercan.

Confiemos en la ética y el compromiso de nuestra clase médica, y en las enseñanzas de sus grandes maestros, estudiosos y practicantes de los valores humanísticos.  Ellos habrán de iluminar la ruta que nos saque de este laberinto.


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