Melissa Marzán Rodríguez

Punto de vista

Por Melissa Marzán Rodríguez
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Las implicaciones del diagnóstico tardío del COVID-19

Por las próximas semanas, la situación del COVID-19 continuará ocupando los diversos medios de comunicación. Un escenario de emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII) se caracteriza por su dinamismo y continua evolución. Actualmente, hemos visto cómo en países cercanos a nuestra región se ha comenzado a identificar los primeros casos de COVID-19. También hemos visto cómo en los Estados Unidos continúa el desarrollo de la enfermedad en estados con más cercanía a nosotros, como la Florida. Principalmente, porque es el estado dónde vive una alta población puertorriqueña y el destino más frecuente de nuestros vuelos domésticos. 

Según el Departamento de Salud de la Florida, hasta la mañana del 7 de marzo se había confirmado un total de 13 casos positivos, dos muertes, 100 resultados de pruebas negativas y 88 pruebas pendientes. En el curso natural de un evento como este, es esperado que estos números continúen aumentando en los próximos días y semanas. Sin embargo, nos surgen dudas sobre el manejo adecuado de la situación cuando los medios hacen mención exclusivamente sobre las muertes asociadas al COVID-19. Evaluar la situación de este nuevo virus solamente con los datos de mortalidad no necesariamente refleja el panorama completo.

Entre los indicadores de severidad de una enfermedad están la tasa de hospitalizaciones y la tasa de letalidad (“case-fatality rate” en inglés). En este caso particular de la Florida, con los datos reportados hasta el momento, la tasa de letalidad es del 15.4%.  

Uno ve esos números y piensa que la situación es muy peligrosa. Sin embargo, en términos epidemiológicos esa tasa está sobreestimada. ¿Por qué? Porque actualmente, el mayor reto de la respuesta del COVID-19 en los Estados Unidos es el manejo de las pruebas diagnósticas. Seguramente, debe haber más casos positivos que no se han podido identificar, ya que no han sido evaluados a través de una prueba confirmatoria. A esto se le añade que el 80% de los casos de COVID-19 presentan una sintomatología leve o moderada, de manera que no necesariamente las personas vayan a requerir asistencia médica. Lo que sugiere que los primeros casos que se están reportando son, muy posiblemente, aquellos casos severos o críticos y, por ende los que tengan mayor probabilidad de morir. 

Sin embargo, el reto de identificar pruebas diagnósticas para el COVID-19 también ha estado presente en la región de origen del virus: China. ¿Qué se hizo ante la alta demanda de casos en China para poder confirmarlos? Los médicos chinos que enfrentaron esta situación trabajaron con métodos alternos para la confirmación de casos, en específico con CT de pecho. Hoy hay evidencia científica que sugiere que este método diagnóstico obtuvo una tasa de 3.9% de diagnóstico erróneo. Estamos hablando de que 4 de cada 100 casos con COVID-19 estarían diagnosticados incorrectamente, pero 96 tendrían un diagnóstico apropiado. Una tasa baja que se convierte en una potencial alternativa para atender la posible alta demanda de casos sospechosos, en caso de que prontamente no haya la capacidad de atender esa demanda. 

Esto impacta también la manera en que se maneja el COVID-19 en Puerto Rico. Por eso en estos momentos los esfuerzos están dirigidos a preparar a la población ante la llegada del COVID-19 a nuestra región. Esos esfuerzos deben ir con mayor énfasis a atender las poblaciones identificadas a mayor riesgo de complicaciones, como personas mayores de 60 años y aquellos con enfermedades crónicas como: hipertensión, diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares y respiratorias. 

Eduquemos a nuestras comunidades más próximas sobre las acciones preventivas: lavado de manos con agua y jabón por 20 segundos, uso de desinfectantes a base de alcohol mayor al 60%, mantener nuestras áreas de trabajo limpias, saludar a distancia de 6 pies y protocolos de higiene personal al estornudar o toser. Esas acciones tienen el potencial de reducir la transmisión de este virus y son parte de nuestro esfuerzo para atender el COVID-19 en nuestro país. 


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