Ángel A. Crespo Ortiz

Tribuna Invitada

Por Ángel A. Crespo Ortiz
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La sirena del tsunami

Durante la madrugada del 10 de enero de 2018, algunos medios publicaron un mensaje sobre “advertencia de tsunami” para Puerto Rico. A esas horas me encontraba redactando un informe pericial de un caso. Al recibir esa información en la pantalla, mi primera impresión, más allá de la sorpresa, era esperar qué iba a ocurrir luego.

Como ex director de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (Aemead) recuerdo que el tema de los tsunamis acaparó mucho tiempo de la agenda. Entre otras gestiones, participé en una reunión internacional organizada por la UNESCO sobre los sistemas de alertas tempranas de tsunami a nivel internacional.

Tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Cartagena, en Colombia, y ver cómo gente todas partes del mundo llegó allí para evaluar los resultados del ejercicio Caribe Wave. El mismo es un trabajo en el que se discute sobre la tecnología de instrumentos como mareógrafos, sirenas, sistemas de alerta y sobre protocolos que muchos países han buscado establecer de manera uniforme a través de los años. Puerto Rico ha formado parte del citado ejercicio por años. 

Cuando dirigí la la Aemead tuve el honor de recibir el reconocimiento de que los 46 pueblos costeros culminaran el programa Tsunami Ready. El acontecimiento me llenó de mucha satisfacción. No obstante, a pesar de ese logro, muy superior al de otras partes del mundo, entre la población persisten dudas y temor sobre qué hacer en caso de un fenómeno de esa índole.

Los niños que van a las escuelas de los pueblos costeros, personal en las oficinas municipales de manejo de emergencias, así como miembros de algunas organizaciones de base de fe y de entidades voluntarias tienen muy claro lo que son las rutas de desalojo. También conocen los lugares seguros en sitios próximos a la costa. No obstante, cuando la inesperada advertencia de tsunami para Puerto Rico se emitió la semana pasada, pude sentir a través de las redes sociales esas dudas y temores.

Por eso, creo que es momento de aprovechar la experiencia de esta advertencia de tsunami, tras un terremoto de 7.6 grados de magnitud al norte de Honduras, para reflexionar sobre la necesaria preparación en Puerto Rico.

En los tsunamis se manejan las alertas bajo tres niveles:  el nivel de vigilancia, que es el más básico o el menos riesgoso; el de advertencia, emitido cuando ocurre un evento en la región, pero distante por horas y nos permite hacer varias acciones y el de aviso, que es el nivel de alerta más alto, que nos obligaría a llevar a cabo un desalojo masivo.

La advertencia no es otra cosa que a los bañistas o personas que estén en embarcaciones se les recomiendan que salgan del agua y que sintonicen las radioemisoras para estar pendiente a los boletines de las autoridades. Sin embargo, esa palabra advertencia causó temor en mucha gente y nos puso a reflexionar cuán preparados estamos para un evento de esta naturaleza.

Como digo siempre, las emergencias no son elementos a los que debemos temer. Es algo para lo que hay que estar preparados y hacerle frente. Así que reitero el tema de la mochila de seguridad y la importancia de contar con un radio de baterías, linternas, alimentos no perecederos y agua embotellada.

Por otra parte, surgió el cuestionamiento sobre si los radares y las sirenas estaban funcionando. Esto es algo que definitivamente será revisado como los protocolos y los sistemas de comunicaciones del país.

No obstante, si usted se encuentra en lugar costero cerca de la playa y ocurre un movimiento sísmico que a usted lo tumbe al piso o le de dificultad de mantenerse en equilibrio, u observa objetos caer al suelo, no espere ninguna sirena. Si está en estas circunstancias, tan pronto termine el movimiento usted deberá caminar en dirección opuesta a la costa y buscar un lugar elevado. Si no, debe distanciarse lo más que pueda de la costa por unos quince o veinte minutos y buscar un radio para escuchar los boletines. Si ocurre un terremoto no tiene que esperar ningún tipo de alerta. Ahora bien, reconocer las alertas de vigilancia, advertencia y aviso, tener un radio con baterías y nuestra mochila siempre preparada, definitivamente serán su mejor arma para enfrentar un evento de tsunami porque siempre es importante estar preparados.

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