Esteban Pagán Rivera

Prórroga

Por Esteban Pagán Rivera
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Las medallas no caen de los árboles

“Los chavos no caen de los árboles” dice una expresión común, usada normalmente para justificar lo complicado que es para muchos dar con dinero. Se escucha mucho en las tiendas, cuando un hijo le pide un juguete a su padre.

En estos días, esa expresión me ha dado la vuelta por la cabeza, pero pensando en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Puerto Rico comenzó la jornada de ayer en Barranquilla con 31 medallas, nueve de ellas de oro. Quizás ninguna ha resonado tanto en esta primera semana como la que conquistó el martes Adriana Díaz en el torneo de sencillos de tenis de mesa. Fue su cuarta presea dorada, y las redes sociales se inundaron de elogios y alabos a la joven de Utuado. Antes, en el mismo día, el equipo de skeet y la gimnasta Bianca León también habían conquistado preseas doradas.

El orgullo patrio, los elogios a nuestros deportistas y la fiebre deportiva son elementos comunes cada vez que se celebran este tipo de justas, ya sean centroamericanas, panamericanas u olímpicas. Esos deportistas que quizás no están en el foco público todos los días tienen sus semanas de exposición y su oportunidad de demostrar su valía y talento.

Hasta el martes, eran 31 medallas. Pero esas medallas no caen de los árboles. Cada metal colgado al cuello, sin importar del color que sean, son el fruto de largos meses de preparación, esfuerzo y sacrificio.

Y eso incluye estas medallas en Barranquilla, que en ocasiones son menospreciadas por un sector del pueblo que no le ve valor a las preseas de este nivel centroamericano y caribeño, como si los rivales de la región fueran todos inferiores en comparación a Puerto Rico.

Adriana ganó cuatro medallas de oro, pero detrás de ese logro —aparte de su fenomenal talento— está toda una vida de entrenamiento y, más importante aún, el apoyo económico y logístico de empresas que han apostado a ella.

Pero no todos los atletas tienen ese mismo apoyo. Y así hay muchos en estos Juegos Centroamericanos y del Caribe, que alternan sus entrenamientos con trabajos, estudios y hasta hijos.

Es una ‘cantaleta’ que no me canso de dar, pero que hay que volverla a sacar en semanas como estas, en la que los atletas se convierten en héroes nacionales: hay que mirar el deporte y nuestros exponentes como una inversión. El gobierno y las empresas privadas tienen que invertir más en nuestros atletas y el propiciar condiciones idóneas para su desarrollo. ¡Qué bien nos sentimos cuando un nuestro gana!

Piensen que detrás de ‘share’ o ‘retweet’ que le den a una foto de un atleta con una medalla en el cuello, hay una historia dramática de un atleta que hizo malabares para llegar a ese momento. Hay que tenerlo pendiente, porque las medallas no caen de los árboles.

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