Johnny Rullán

Tribuna invitada

Por Johnny Rullán
💬 0

Las muertes de María reclaman

Los médicos José E. Becerra y Kenneth G. Castro son coautores de este escrito.

El gobernador Ricardo Rosselló debe considerar, urgentemente, realizar cambios estructurales en el liderazgo de su gabinete para abordar debidamente las funciones salubristas recomendadas por el reciente informe sobre las muertes asociadas al huracán María. De esa forma, previene fallas futuras por negligencia de omisión.

Ese es uno de los señalamientos del análisis llevado a cabo por la George Washington University (GWU) sobre la mortandad asociada al ciclón que azotó a Puertio Rico hace casi un año.

El secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, nunca debió permitir que las funciones propias de su cargo fueran ejecutadas por una persona sin competencias salubristas. El titular de Salud debió reconocer la negligencia y asesorar adecuadamente al gobernador Rosselló, como corresponde a sus responsabilidades ministeriales.

Es realmente incomprensible la reiterada incompetencia del Sr. Héctor Pesquera en temas de salud pública. El rechazo de Pesquera a aceptar, antes y ahora, los análisis estadísticos demográficos que han demostrado, una y otra vez, su negligente ejecución al contabilizar la mortalidad asociada a la catástrofe causada por huracán María en 2017, es también reflejo de esa inhabilidad.

La pretensión de trasladar la responsabilidad a los médicos, merece el repudio de todos.

El Secretario de Salud, a través del Epidemiólogo del Estado, tuvo la opción de implementar acciones y solicitar ayuda inmediata a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), para obtener la asesoría técnica disponible para implementar el protocolo desarrollado y diseminado por los CDC para tales emergencias.

No haberlo hecho constituye negligencia.

Por tanto, ahora se deberá permitir que profesionales capacitados en salud pública de la isla, más allá de afiliaciones partidistas, tomen decisiones informadas por el bienestar de Puerto Rico.

No dudamos de las credenciales clínicas del Secretario de Salud. Sin embargo, cuando el paciente es una comunidad, no un individuo, se necesitan de médicos y profesionales salubristas capacitados en salud pública. Puerto Rico cuenta con estos profesionales. La Conferencia Hispana de Salud Pública (CHISPA), celebrada en Dorado el pasado 11 y 12 de agosto, brindó abundante evidencia de esto.

Es el momento para dotar al Departamento de Salud del peritaje que necesita el pueblo de Puerto Rico para cuidar de su salud, la salud de la comunidad, la salud pública, la salud del pueblo.

Las estadísticas vitales constituyen un deber ineludible del Departamento de Salud, agencia que nunca debió abdicar de esa responsabilidad. Se llaman vitales porque corresponden a los signos vitales de un paciente, vitales porque monitorean la vida y la muerte en una comunidad.

La evidencia demuestra la necesidad de un nuevo liderato en el gabinete del gobernador. Nos debe alentar su sinceridad al reconocer los errores cometidos. Le tomamos su palabra. Ahora debe actuar consecuentemente exigiendo la renuncia a aquellos que le han fallado a él y al pueblo. Debe reemplazarlos con personas capacitadas y comprometidas con Puerto Rico.

Otras columnas de Johnny Rullán

💬Ver 0 comentarios