Jaime Claudio

Punto de vista

Por Jaime Claudio
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Las muertes por vaping y su denominador común

La muerte de seis personas en Estados Unidos que hacían “vaping” y desarrollaron enfermedades pulmonares ha causado revuelo mediático y preocupación entre usuarios de cannabis medicinal que usan e-cigarettes para su consumo. Vayamos por partes para disipar histeria innecesaria. 

Primeramente, no hay casos de muertes asociadas con el uso de vaping de cannabis medicinal adquiridos en dispensarios autorizados por el estado. En casi todos los estados con casos registrados no está en vigor la legalización del uso del cannabis y eso es un factor clave, ya que no hay médicos de por medio supervisando a los pacientes. Se destaca también la ausencia de personas mayores de 65 años en los casos reportados. 

La persona que usa de seis a ocho vaporizaciones al día de un producto ético de dispensario legal tiene un riesgo mínimo de este tipo de complicación. No obstante, si usted vaporiza aún con frecuencia leve, pero desarrolla tos, congestión de pecho o falta de aire, descontinúe su uso y consulte con su médico de cannabis, al igual que con un neumólogo, para descartar cualquier cambio incipiente. 

Es importante poner en contexto que los incidentes de California ocurrieron en el condado de Kings, que ha prohibido las tiendas de cannabis con licencia. Al momento, el potencial de riesgo parece poco probable con productos de dispensarios en Puerto Rico que no contengan sabores, colorantes y que así lo estipule su certificado de análisis. Sería prudente no hacer del vapeo de cartucho (el líquido electrónico que se convierte en vapor cuando un fumador inhala un cigarrillo electrónico) como el método rápido de administrar el cannabis medicinal. Usarlo infrecuentemente como un método de rescate del dolor, la ansiedad o el desánimo es una opción razonable. Como alternativa existe el vapeo de la flor triturada en buenos vaporizadores como el Pax, Da Vinci o el Firefly. 

Personas con condiciones crónicas de dolor y problemas emocionales que requieran tratamiento continuo deben utilizar preferiblemente tinturas, pastillas u otros productos comestibles. Otra forma de vaporizar cannabis es el uso del concentrado de la flor en pasta concentrada llamado DABS. Un gramo tiene 80% de THC. 

Ciertamente, debemos estar pendientes al resultado de la investigación sobre los casos en Estados Unidos. Me parece sensata una veda temporera a la venta de e-cigarettes con nicotina, colorantes y sabores, así como enfatizar la ilegalidad de productos de cartuchos que no se originen en dispensarios con licencia y que no tengan certificación de calidad y pureza, confirmando que no contienen aditivos o contaminantes. 

Recordemos que los casos respiratorios reportados incluyeron pacientes que habían comprado cartuchos de vapeo de minoristas “emergentes” sin licencia. Todos fueron “vapers” de mucho tiempo y recientemente habían cambiado a productos más baratos comprados en elmercado negro. Ese punto es básico para entender los riesgos reales. 

El CDC, que investiga las muertes, no está seguro aún de si los informes nacionales están relacionados con un contaminante común o una combinación de toxinas o si cada paciente tenía la misma enfermedad o cuándo comenzó realmente la serie de lesiones respiratorias. Están comenzando a coordinar la recopilación de información entre los estados, pero mientras tanto, lo fundamental que debe recordar es no comprar el producto en lugares sin licencia. Ese es el gran denominador común entre las muertes y un paso de sentido común para salvaguardar su salud. 


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