José A. Mercado Ghigliotty

Punto de vista

Por José A. Mercado Ghigliotty
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Las oficinas dentales: apuntes para el Secretario de Salud

El general Reyes de la Guardia Nacional de Puerto Rico informó a la prensa sobre reuniones con otros expertos en desastres en manejo de emergencias con el fin de establecer un Protocolo para Emergencias en la eventualidad de un desastre mayor o un sismo de categoría siete. El general mencionó la posibilidad de traer médicos de Santo Domingo con el propósito de brindar ayuda ante una devastación que genere gran demanda por las salas de emergencia en Puerto Rico y la oferta local de médicos no fuese suficiente. Por último, dejó ver su preocupación, en caso de traer estos galenos dominicanos, sobre el asunto de cómo el gobierno les protegería, bajo la doctrina del buen samaritano.

Esta es mi opinión sobre el tema.

Primero: toda ayuda que un país vecino desee y pueda ofrecer a otro país en desgracia debe ser bienvenida y agradecida. Por otro lado, cuando una población es golpeada por un sismo de carácter devastador lo más común y esperado sería ver muchas personas heridas. Es a tono con estos síntomas que se debe integrar un Protocolo de Emergencias para responder, proteger, y atender a la población.

Segundo: y en lo imaginario, ¿qué factor físico haría falta para satisfacer una gran demanda de personas heridas? Harían falta más salas de emergencia, por dos razones: uno, en la eventualidad de que colapsen total o parcialmente los servicios en los inmuebles de salas de emergencia que existen hoy. Caso del Hospital de Yauco. El tiempo real de atención medica en una sala de emergencia es de varias horas. En un evento devastador el escenario posiblemente sería muy diferente. El tiempo de espera podría ser de varios días en una sala de emergencia antes de ser atendido. Aunque podríamos imaginarnos que tanto la Guardia Nacional como la Reserva de los Estados Unidos tendrían la gran responsabilidad de construir hospitales satélites en apoyo a los existentes en ese momento. Aun así ¿serían suficientes las salas de emergencia y estarían al alcance de la mayoría de la población? No lo sabemos. 

Tercero: en lo imaginario, ¿qué factor de recursos humanos haría falta para satisfacer una gran demanda de personas heridas? Harían falta más galenos con especial entrenamiento en casos de trauma. Recordemos que la medicina selecciona (“screening”) a un paciente que llega a sala de emergencia en una de dos condiciones: uno, los casos que solo requieren de atención médica (donde no hay trauma físico); y dos, los casos que requieren intervención quirúrgica. Los pacientes también se subclasifican de acuerdo a la necesidad si es una urgencia o una emergencia. A su vez, si la condición de daño corporal es leve, moderada o severa, así como condiciones médicas pre-existentes, entre otros.

Cuarto: en lo imaginario, ante un evento catastrófico, ¿podrían algunas oficinas dentales y algunos dentistas voluntarios con entrenamiento de hospital (cirujanos orales y maxilofaciales y los GPR o “general practice residency”) ofrecer servicios de urgencia con trauma de carácter leve a una población devastada? Sí podrían.

Quinto: en lo imaginario, ¿ventajas de contar con algunos cirujanos dentistas voluntarios con entrenamiento de hospital y sus facilidades de oficina? Uno, los cirujanos dentistas con entrenamiento de hospital podrían apoyar en un evento catastrófico atendiendo pacientes en urgencias con trauma de carácter leve que de otra manera tendrían que acudir a una sala de emergencia.

Las oficinas dentales podrían ofrecer una disponibilidad física y geográfica más amplia para la población de Puerto Rico comparado con las pocas salas de emergencia. También se aumentaría el acceso a la población devastada a los servicios de urgencias con trauma de carácter leve, que de otra forma tendrían que esperar por más tiempo en una sala de emergencia con las posibles consecuencias de una fatalidad que quizás pudo prevenirse. O evitar que urgencias se compliquen y terminen en emergencias. De esta forma, las salas de emergencias que queden funcionando podrían dedicar sus recursos a los casos de emergencia. 

Sexto: en lo imaginario, ¿con cuáles aspectos no cuenta la población de Puerto Rico ante un evento catastrófico? No cuenta con suficientes cirujanos. Los dentistas que poseen entrenamiento de hospital podrían tratar urgencias con trauma de carácter leve de contar con la aprobación del gobierno ante una crisis. No se conoce la intención del gobierno en relación al tema de la Inmunidad del Estado como para ampliar el cuidado estándar de los dentistas (“standard of care”) y atemperarlo a las circunstancias de una posible catástrofe. Tampoco se conoce la intervención de ASES ante posibles servicios noveles por dentistas en escenarios catastróficos.

Servicios tal vez imaginarios hoy, pero mañana podrían ser tardíamente reales.   

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