John A. Regis

Tribuna Invitada

Por John A. Regis
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La soga, la cabra y la reforma contributiva de Trump

Uno de las amenazas mayores contra nuestra economía y calidad de vida está en la reforma contributiva prometida en la plataforma del presidente Donald Trump.

El inmenso peligro de esta reforma sería quedarnos fuera de ella. De este daño  difícilmente nos recuperaríamos. Se perderían cuantiosos fondos privados y miles de empleos de empresas que se irían de Puerto Rico detrás los beneficios contributivos que la reforma proveería en suelo americano bajo la filosofía de “Let’’s Make America Great Again”.

Solo quedan cerca de dos semanas para poder incluir a Puerto Rico como jurisdicción doméstica en esta reforma. Hay que llevar una propuesta sencilla sobre nuestra inclusión en la reforma.  Algunos de los beneficios y propuestas pueden ser incluidas en un futuro cercano en un “paquete” de desarrollo económico.  El complicar la inclusión de Puerto Rico presentando varias alternativas y beneficios puede causar que nos quedemos en nada…  y perdamos la soga y la cabra.

Ya Puerto Rico está incluido en la zona de aduana de los Estados Unidos; la isla tiene tres millones y medio de ciudadanos americanos; Puerto Rico cuenta con cientos de corporaciones y manufactureras norteamericanas; y ya está integrado a la economía de los Estados Unidos. Lo lógico es entrar la reforma como territorio doméstico.

Este domingo el gobernador, la comisionada residente y líderes de nuestro gobierno se unieron para llevar un mensaje de rechazo del pago de las contribuciones incluidos en esta reforma.  ¡Esto está muy bien!

La manera más fácil y efectiva de eliminar estas contribuciones es exigiendo y formando parte de esta reforma como suelo o territorio doméstico americano. De esa forma, las penalidades o los ajustes en la frontera no aplican.

Bajo la reforma de Trump, las contribuciones de individuos no aplicarían, ya que bajo el Código IRS-933 los residentes en Puerto Rico están exentos de tributación federal por los ingresos que provienen de Puerto Rico. Este Código aplica exclusivamente a contribuciones de individuos y no debe tener otra función. Las contribuciones a corporaciones que tributan en Puerto Rico tampoco cambiarían.

Bajo la reforma, las tributaciones corporativas federales que hoy pagan cerca de 35% de impuestos se reducirían a 20%. Se impondría una tasa de 10% para la repatriación de 2.5 trillones de dólares de corporaciones americanas con depósitos fuera de Estados Unidos.

Entrando Puerto Rico como parte doméstica en la reforma, las compañías de manufactura que hacen negocios en Puerto Rico pagarían al Departamento de Hacienda la contribución nominal. Esta casi nunca pasa del 10%, que les sirve como crédito en su planilla federal.  Lo beneficioso de la reforma es las manufactureras que antes pagaban cerca de 35% de contribuciones federales, solo pagarían el 20%.

Lo mismo sucede con las “Controlled Foreign Corporations” que ahora no pagan impuestos mientras sus ingresos estén fuera de Estados Unidos, pero pagan 35% al repatriar las ganancias (enviar a Estados Unidos).  Bajo la reforma, estas compañías tendrían que declarar las ganancias al año de obtenerlas, pero solo pagarían 20% bajo la categoría de doméstica, con un ahorro de más de 15%.   Además, podrían beneficiarse de programas como la Sección 30-A, las zonas empresariales y otros programas bajo estudio, con el consecuente ahorro contributivo adicional.

Para las compañías americanas de servicio, el trato no es igual, ya que las contribuciones que pagan en Puerto Rico son más altas que la nueva tasa federal de 20%. Estas empresas no podrían recobrar el total de lo pagado a Hacienda en su planilla federal.

Para reparar esta situación e incentivar la economía de Puerto Rico, sugeriría bajar la tasa corporativa local a 20%. Esto provocaría un desarrollo económico enorme y estaríamos participando de la reforma por completo. Así dejaríamos de mendigar y entraríamos participando de igual a igual -con la determinación y orgullo boricua-  en el desarrollo de nuestra economía.  Let’s Make Puerto Rico Great Again!

De Puerto Rico entrar en la reforma bajo la clasificación doméstica, las compañías radicadas en la isla y tienen base en el continente no tendrían que mudarse, ya que estarían aquí bajo las mismas condiciones que en el continente. Más aún, Puerto Rico sería tierra mega fértil para compañías que opten por mudarse de otros países a la isla para beneficiarse de esta reforma. Esto crearía más y más empleos.

¡Sí, es esencial que estemos dentro de la reforma como territorio doméstico y gozar los beneficios y ser parte de Let’s Make America Great Again! Solo así nos quedamos con la soga, la cabra, la vaca y el toro… y todo lo demás que tengamos por venir.

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