Ramón Cruz

Tribuna Invitada

Por Ramón Cruz
💬 0

La "solución" al problema de las cenizas

¡Pueblo de Puerto Rico! Confíen en mí.  Inventé un producto que, con solo echarle agua a las cenizas, estas se pueden usar en la industria de la construcción. Es magia que revolucionará el mercado. Pero…si por casualidad, ese producto no se vende en Puerto Rico, me comprometo a exportar las cenizas fuera de la isla y encontrarle un depósito seguro. Solo cobraré unos cuantos millones al mes pero es mejor que cualquier otra propuesta que les hayan hecho. 

Como no existe la tecnología para ver el futuro, no podrán saber que 15 años más tarde, y con muchos millones en mi bolsillo, lo que hice fue crear una montaña de cenizas que no se sabe a ciencia cierta cuánto el viento, la lluvia y los huracanes han depositado en sus hogares, sus pulmones y sobre los corales y las reservas naturales. El producto no salió como esperaba pues cuando llueve sale un líquido gris del cemento y, por ende, a los contratistas no les gustó. Pero tampoco saqué las cenizas de Puerto Rico porque me salía muy caro y ya gasté los millones que me pagaron para hacerlo. Sorry, resuélvanse ustedes porque si no, les cobro por otras formas, como por ejemplo, subiéndole la factura de electricidad, aunque mi contrato no lo estipule. 

Esta es la historia de AES en Puerto Rico y su relación con las cenizas que desecha su planta de carbón.  AES llegó a Puerto Rico gracias a una ley federal, el “Public Utilities Regulatory Policies Act”, que promovía la conservación, la eficiencia y la cogeneración de energía. Ellos ganaron una licitación en los años noventa para cogenerar electricidad y vapor que le venderían a la planta de Phillips que cerró unos pocos años después que AES comenzó a operar en el 2002.

Esto quiere decir que se escogió a AES sobre otros proponentes porque se entendía que su modelo económico era mejor que el de sus competidores, incluyendo su manejo de las cenizas. Pero una vez comenzaron a operar, almacenaron las cenizas a la intemperie por más de una década en una montaña de más de 30 pies de alto, sin importarle el contrato que tenían con el gobierno o la reserva natural de la Bahía de Jobos alrededor de su planta. 

En otras palabras, AES se lucró diciendo que iba a hacer una cosa y no la hizo. ¿Dónde está el dinero que habían presupuestado hace 15 años para manejar las cenizas? ¿Quiénes son los responsables? ¿Por qué el gobierno se hizo de la vista larga cuando pudieron multar a la compañía? ¿Acaso tenían un esquema de corrupción para pagarle a los funcionarios que les favorecieron para ganar su contrato? ¡Así cualquiera gana una licitación sobre competidores más honestos!

Lo que más indigna es que, luego de años de impunidad, el gobierno le cambie el contrato para permitirles depositar cenizas en un vertedero que AES dijo en un principio que no harían. Eso es hacerle el trabajo sucio a una compañía millonaria pero fraudulenta. Entonces se cambian leyes y contratos. 

El gobernador Ricardo Rosselló insiste que “Este es un país de Ley y Orden”.  Sin embargo, una compañía como AES puede incumplir un contrato y se responde acomodando sus necesidades ilegales. Encima de esto, el gobierno le envía a la policía para brindar seguridad, todo pagado por el dinero de los contribuyentes.  Esto no es ley y orden, sino lo contrario. 

No todo el sector privado es como AES, pero por casos como este es que el pueblo desconfía. Como Puerto Rico no es un país de ley y orden, ni cuenta con instituciones consistentes, atrae entonces a corporaciones fraudulentas con malas intenciones que saben que aquí pueden beneficiarse. Aquí vienen a invertir corporaciones como AES o Energy Answers porque saben que pueden comprar a funcionarios que cambien las leyes para favorecerlos, suprimir la capacidad para protestar y tomar decisiones, sin ninguna transparencia, sobre asuntos trascendentales para nuestras comunidades. 

¡Pueblo de Puerto Rico! No les tengo una solución al problema de las cenizas de carbón porque no la hay.  Solo cabe exigir saber qué sucedió con el presupuesto que tenía AES para el manejo de las cenizas, procesar a los responsables e impedir que se depositen las cenizas en un lugar que no se supone que las recibiera. Aunque el carbón se quema en muchas partes del mundo y se deposita en vertederos como el de Peñuelas, también tenemos que preguntarnos si es necesario utilizar tecnologías del siglo 19 en el siglo 21 al precio de la salud de nuestras comunidades y las futuras generaciones.

Otras columnas de Ramón Cruz

martes, 25 de julio de 2017

“Dizque” ecoturismo en Mona

El ambientalista Ramón J. Cruz expresa preocupación ante la intención de abrir la Isla de Mona al turismo

💬Ver 0 comentarios