Alberto Varela

Tribuna Invitada

Por Alberto Varela
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Las ráfagas de dificultades

A una semana del terrible impacto del huracán María sobre Puerto Rico, las ráfagas de dificultades cotidianas continúan azotándonos.

La falta de luz, agua, gasolina, diesel, comunicaciones y sus múltiples consecuencias las sufrimos juntos, pero ahora depende de todos ver las oportunidades que nos dejan las lecciones de María.

Ante esta crisis sin precedente en tiempos modernos, nuestro primer objetivo debería ser convertirnos en mejores personas. Más que nunca tenenos las oportunidades de ser solidarios, mejores vecinos, crecernos y dar de nosotros mismos tantas cosas buenas de las que somos capaces.

A nivel colectivo, Puerto Rico también tiene que aprender la lección de preparar nuestra infraestructura para futuras amenazas naturales como esta, que son características de la zona del Caribe.

En estos días, las tensiones nos arropan, algo natural ante una catástrofe así. A las oficinas de servicios psicológicos y psiquiátricos nos llegan pacientes en busca de medicamentos, que podrían ser esenciales en algunas condiciones, pero debemos recordar que no es lo único para calmarlos.

Como decía una de las personas que más admiro, Sigmund Freud: “no hay un medicamento tan poderoso como unas palabras generosas y bondadosas”. Esa es la realidad. Una palabra de aliento, de esperanza, de consuelo, podemos ofrecerla y puede ser la diferencia para alguien angustiado.

Hay detalles de esta etapa a los que tendremos que acostumbrarnos. Por ejemplo, reconozcamos que vamos a tener menos horas de sueño por el maldito calor que nos desespera en la noche. Que no nos dé ansiedad y descansemos las horas que podamos. Ese tiempo sin dormir, aprovéchalo y no te concentres en el calor. Escucha radio, música, lee y aún mejor, utilízalo para reflexión personal, tal vez para establecer una estrategia en la que puedas resolver algún conflicto familiar o personal. ¿Recuerdas la meta de ser una mejor persona?

En cuanto a las familias inquietas porque sus niños no están en la escuela, piensen que ahora tienen el tiempo de estrechar sus lazos familiares: conversen, jueguen, hagan “homeschooling”, tal vez puedan unirse los niños del vecindario y hacer clases colectivas. No te quejes, ay, no hay escuela. De hecho, posiblemente la lección educativa más importante que sus hijos puedan recibir durante esta situación es ver como ustedes manejan esta emergencia y cómo se relacionan con sus vecinos en esta crisis. Esa será una gran lección de vida. Se los aseguro y les habla un psiquiatra de niños y adolescentes.

Aprovechen este tiempo en sus casas, sean solidarios, háganse voluntarios de servicios a la comunidad, atiendan a los ancianos. Podemos quejarnos de todo lo que está pasando, pero tras la quejadera, tenenos que aceptar que esta es la nueva realidad, por buen tiempo.

Si no podemos comer un mantecado y beber líquidos fríos porque no hay hielo, vamos a adaptarnos. Unámonos para mejorar nuestra calidad de vida, aunque “despacito, pasito a pasito”.

Puerto Rico se va a levantar de esta y al final, seremos más fuertes, como individuos y también como sociedad.

¡Vamos, Puerto Rico!

(El autor es presidente del Instituto Psicoterapeútico de Puerto Rico)

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viernes, 29 de septiembre de 2017

Las ráfagas de dificultades

A una semana del terrible impacto del huracán María sobre Puerto Rico, las ráfagas de dificultades cotidianas continúan azotándonos.

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