Alberto M. López

Punto de Vista

Por Alberto M. López
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Las réplicas del sismo

Cuando ocurre un incremento de actividad telúrica en nuestro entorno, como lo ocurrido desde la noche del lunes 23 de septiembre, empezamos a escuchar términos como enjambres sísmicos.

Esos términos, dependiendo del contexto, pueden o no estar correctos para referirse a la actividad sísmica, algo que no es nada extraño en la isla.

Esto es así porque Puerto Rico está rodeado por fallas activas sísmicamente que liberan lentamente su energía en forma de terremotos. 

Sin embargo, debemos tener en cuenta que un enjambre sísmico no es lo mismo que una secuencia sísmica.

La sismología es la ciencia que estudia los terremotos y cómo las ondas sísmicas se propagan por el interior y la superficie del planeta. En dicho campo, existen dos términos utilizados para referirse al patrón de actividad sísmica que es inusual o diferente a la actividad de fondo. La primera se le conoce en el ámbito sismológico como un enjambre sísmico, mientras que la segunda se le refiere como una secuencia sísmica. 

El uso de estos dos términos no se puede intercambiar debido a que describen

comportamientos sísmicos distintos. La secuencia sísmica es más sencillo de explicar porque describe el conjunto de terremotos que ocurren partiendo desde el evento principal y seguido por sus réplicas.

Por lo tanto, la distribución de eventos en una secuencia sísmica empieza con el evento principal, seguido de una alta frecuencia de eventos de menor magnitud al principal y cuya distribución va menguando al pasar de los días, semanas o hasta meses. 

El evento del 23 de septiembre encaja en esta categoría pues el evento principal de magnitud M6.0 ha dejado una estela de eventos menores o réplicas que hasta el momento llega a poco menos de los 400 eventos registrados. 

Por otro lado, el enjambre sísmico posee una distribución que si se observa en una gráfica de cantidad de eventos como función de tiempo, asemejaría a una campana, es decir, que la ocurrencia de los eventos incrementa, llega a un máximo, y luego mengua tal y como apareció, y todo eso, en cuestión de días o semanas. 

En términos mas sencillos, el enjambre sísmico lo describe bien la frase que conocemos: “se fue tal y como llegó”. Cabe destacar que los eventos en el enjambre suelen tener magnitudes similares, típicamente pequeños. En nuestra región, la Zona Sísmica del Sombrero, al noreste de Puerto Rico, es notoria por sus enjambres sísmicos, los cuales no sobrepasan generalmente magnitudes mayores a M4.

Sin embargo, en el planeta no todo es perfecto, pues puede una secuencia sísmica ocurrir dentro de un enjambre, y viceversa, complicando así la forma en que usamos para describir el comportamiento sísmico de un área y reflejando lo complejo y dinámico que es nuestro planeta.


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