Marviliz Ávila Rodríguez

Punto de vista

Por Marviliz Ávila Rodríguez
💬 0

La supuesta felicidad de los refugiados

En estos días hemos escuchado a políticos comentar que las personas refugiadas están “felices” en medio de la situación por la que atraviesan. Por estas desafortunadas palabras, se lanzaron múltiples críticas hacia la gobernadora y la alcaldesa de Ponce. Dichas expresiones requieren no solo la censura, sino ponderarse profundamente. Sería pertinente tener en cuenta una definición generalizada acerca de la felicidad. Se conceptúa la felicidad como “estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno". De acuerdo a esta concepción, ¿será correcto incluir a la población de personas refugiadas en el sur de Puerto Rico? Me parece una falta de sensibilidad y empatía afirmar que nuestros hermanos afectados disfrutan o se sienten complacidos, viviendo en las condiciones que conocemos.

Estuve toda una tarde en Peñuelas, cuatro días después del terremoto del 7 de enero. En tan solo pocos minutos pude observar la desolación de las personas refugiadas, la tristeza y agonía de pasar por la experiencia de ver su casa destruida, la morada que les proveía seguridad. Más aún, vi la población de personas de mayor edad, con serias condiciones médicas y sin los medicamentos necesarios. La desolación e incertidumbre era lo que mostraban sus rostros al relatar su desasosiego. Por eso no es posible que la gente pueda experimentar felicidad o estados de alegría cuando todas las bases de su seguridad han sido socavadas.

Por otro lado, esa noción superficial de la felicidad procura fortalecer actitudes de mucha gente colonizada. Como lo señaló Frantz Fanon, existen unas características particulares en las personas colonizadas. Entre ellas se encuentran la zona de inexistencia, el complejo de inferioridad y el complejo de dependencia. Es así que se observa y fomenta una sumisión crasa, fortaleciendo la conformidad ante los derechos que se les violentan constantemente. 

El sistema colonial conlleva una violencia estructural profunda, que casi siempre pasa desapercibida.  La distribución de alimentos, ropa, y otras ayudas se efectúa por medio de protocolos gubernamentales. No obstante, esto va acompañado de una deliberada intención de que las personas refugiadas vean estas acciones como grandes favores.

Resulta imperativo que en nuestro país se continúe afirmando una consciencia colectiva sobre nuestra situación colonial. La forma de aportar a esa conciencia es contrarrestando el adoctrinamiento hacia la conformidad. Ello requiere encaminar nuestras visiones hacia un nivel de consciencia, para internalizar colectivamente todas las fortalezas que tenemos como pueblo. Que podamos acercarnos a las diversas vías de transformación para demandar lo que por derecho debemos recibir. Es necesario que abramos la ventana al cuestionamiento de todo lo que nos oprime y a su vez insertarnos en acciones de cambio. Elverano 2019 fue un dramático y firme comienzo. De esta manera veremos grandes transformaciones y diremos que estamos satisfechos con el rumbo que hemos tomado como nación.

Otras columnas de Marviliz Ávila Rodríguez

💬Ver 0 comentarios