Mabel T. López Ortiz

Punto de vista

Por Mabel T. López Ortiz
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Las violencias de género: soluciones reales

En estas semanas aumentó la discusión del tema de las violencias de género en el país, que nos han llevado a defender soluciones accesibles para atender este problema de salud pública (OMS, 2012). La educación desde la perspectiva de género en nuestros currículos, la política pública fundamentada en derechos humanos y la declaración de estado de emergencia para implantar soluciones de prevención y atención a la violencia entre parejas, los feminicidios y la transfobia y homofobia son algunas de ellas.

La perspectiva de género en nuestros currículos significa que la educación considerará nuestras diferencias para erradicar que estas obstaculicen el desarrollo y aprendizaje, desde un orden de relación basado en el reconocimiento y respeto de esa pluralidad humana, social, cultural, económica y política. 

La política pública desde el reconocimiento de nuestros derechos humanos significa la organización social y civil alineada a la protección de una vida digna que merecemos por ser sujetos humanos; sería un orden social de acceso a todas las necesidades. 

Por último, declarar el estado de emergencia significa que el gobierno tendría la obligación de atender la situación con un plan concertado desde todas sus agencias. 

Dicho esto, queda reiterar que la falta de educación sobre los temas del género ha invisibilizado los rostros diversos de la humanidad. Ha sido participe silente del asesinato de Alexa, de la doble victimización a la que se somete a las víctimas de violencia de género cuando solicitan intervención del Estado para su protección y de sostener las desigualdades del género. 

Es importante reconocer otros cómplices de la desinformación y el control de nuestras vidas y que históricamente han querido regular desde una interpretación tipo receta el tema del género. Si la pedagogía según Freire puede ser liberadora, otros cómplices también pueden ser la raíz del patriarcado, el machismo agresivo, cruel e insensible que se construye desde el discurso de odio y la exclusión de sectores con intereses que no reconocen el valor de la diversidad humana en el contexto de los derechos humanos. 

Desde estos discursos nos convertimos en criminales, personas enfermas mentales y pecadoras. Estos discursos nos deshumanizan, nos convertimos en objetos-cosas, lo que según Segato (2020) es la pedagogía de la crueldad, que debe ser denunciada, combatida y desplazada por el discurso de los derechos humanos y el reconocimiento de nuestras diferencias y su respeto. 

Es doloroso que no miremos al futuro con el convencimiento de superar el discrimen y opresión a la que sometimos a Génesis, Celimar y Alexa. Exijamos equidad y el acceso a nuestros derechos.

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