Luis M. Baquero Rosas

Tribuna Invitada

Por Luis M. Baquero Rosas
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La telaraña energética en Puerto Rico

La caída del sistema energético en Puerto Rico, como resultado del huracán María, ha puesto en evidencia la debilidad, lo ausente de lógica y la obsolescencia del sistema que mueve el motor económico y el diario vivir de la sociedad puertorriqueña.

Esta infraestructura energética, en la que abundan líneas caídas que adolecen de integración, coordinación y secuencia lógica, evidencia que nuestras conexiones eléctricas son parte de una gran telaraña que ha sido construida sin planificación ni revisión a lo largo de más de 50 años.

Más de uno de los lectores pueden afirmar que han observado con detenimiento los postes y tendidos eléctricos de sus hogares y centros de trabajo, y dan cuenta de la existencia de una gran cantidad de postes de alumbrado eléctricos de metal, madera y cemento que se erigen en las calles y aceras. Ello es evidencia de que por muchos años no ha habido una política clara de eliminación de la infraestructura obsoleta y redundante, que no es necesaria para energizar el país.

Hoy día, el restablecimiento de la energía eléctrica a casi un 50% del país se ha realizado en muchos lugares mediante la reasignación de transmisión por diferentes sectores y regiones. Esto evidencia la posible existencia de una excesiva cantidad de líneas eléctricas que complican el mantenimiento del sistema e incrementan los costos de los materiales y el equipo necesarios para su operación.

La telaraña que observamos en nuestras urbanizaciones es el resultado de instalaciones realizadas a lo largo de diferentes décadas. Esta situación llevó a comunidades a tomar su energía de distintos lugares vecinos o, en muchos casos, hasta distantes.

El proceso de reestablecer la energía eléctrica debe incluir una racionalización de los sistemas de distribución de la energía, la eliminación de la infraestructura que desde hace muchos años no se ha utilizado y la reconstrucción ordenada, dentro de lo posible, luego de esta crisis.

El reto no es levantar el sistema energético, sino conocerlo y rediseñarlo para hacerlo más ordenado y eficiente.

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