William Félix

Tribuna Invitada

Por William Félix
💬 0

La tentación diurética

Cuando hablamos de pruebas de dopaje en deportistas, solemos pensar en los esteroides u otras sustancias prohibidas como estimulantes, hormonas y narcóticos. Sin embargo, medicamentos comúnmente usados para tratar condiciones médicas como los diuréticos, también entran en la lista de substancias prohibidas según el World Anti-Doping Agency (WADA), fundación independiente creada por iniciativa colectiva para promover, coordinar y monitorizar la lucha contra el dopaje en atletas. Pero, ¿qué son los diuréticos y por qué están prohibidos en el deporte?

Los diuréticos ayudan a excretar más agua y sales minerales a través de la orina. La mayoría actúa haciendo que los riñones liberen más sodio y otros electrolitos para así, arrastrar consigo el agua presente en la sangre. Esto disminuye la cantidad de líquido que fluye por los vasos sanguíneos, lo cual reduce la presión arterial. Por este motivo, los diuréticos se utilizan para tratar insuficiencia cardíaca congestiva, presión arterial alta o el edema (retención de líquidos). También se recetan para ciertos tipos de enfermedades del riñón o hígado.

Debido a estas propiedades que provocan la pérdida de volumen intravascular mediante el aumento en excreción renal, la utilización de los diuréticos se ha convertido en una muy popular entre atletas. Resulta tentador el poder de una pastilla en aquellos que desean perder peso rápidamente o aumentar la eliminación de drogas ilegales a través de la orina. Por ello, también se les denominan como “agentes enmascarantes”.

La clortalidona, sustancia que nuestro exmedallista de oro panamericano Jean Pérez Fauré arrojó positivo, es un diurético tiazidico utilizado contra la retención de líquidos, en el tratamiento de la diabetes insípida y para prevenir los cálculos renales en pacientes con altos niveles de calcio en la sangre. Nuevamente, en el mundo del deporte se usa con dos objetivos: perder peso y enmascarar otras sustancias dopantes.

Existen peligros inminentes con la utilización indebida de estos fármacos. La pérdida de líquidos y electrólitos en forma excesiva trae consigo riesgos inherentes a la salud como la deshidratación, calambres musculares y mareos, entre otros. Estas condiciones generalmente benignas no se comparan con otras complicaciones severas que resultan con el uso desmedido de diuréticos, como insuficiencia renal, arritmias y paros cardiacos.

La detección de estas sustancias en sangre y orina es cada vez más sensible. Tarde o temprano, aquellos que caigan en la tentación serán descubiertos. La pérdida de una medalla o el bochorno colectivo es lo de menos en comparación a los potenciales riesgos a la salud. La intención detrás de estas pruebas de dopaje es establecer métricas justas en el desempeño competitivo y, sobre todo, preservar la salud del atleta protegiéndolo de sí mismo.




Otras columnas de William Félix

💬Ver 0 comentarios