Yasmir Manon

Punto de vista

Por Yasmir Manon
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La tiranía del bienestar

Que estamos en el mismo barco porque estamos viviendo un mismo evento, quizás. Pero no estamos en el mismo barco en términos de cómo lo estamos viviendo. 

Algunos lo viven desde el privilegio de tener recursos disponibles y de tener trabajo. Algunos lo viven desde la seguridad del encierro, porque su trabajo no requiere salir de la casa. Otros viven el distanciamiento con la tranquilidad de que no serán abusados por sus parejas. Muchos sienten miedo y estrés, pero no están lidiando con un diagnóstico de salud mental. Algunos trabajan desde casa sin tener que dividir su tiempo en ser maestros de sus hijos/as. 

Pero… 

También hay muchas personas que están sufriendo porque no tienen los recursos básicos, porque perdieron su trabajo, o porque tienen que arriesgarse y exponerse al contagio mientras trabajan. Otras personas están viviendo violencia doméstica con menos posibilidades de escapar de su agresor en esta cuarentena. O tienen un diagnóstico de salud mental que se puede exacerbar por la situación de aislamiento físico, y otras tienen exceso de tareas en el trabajo y sus hijos e hijas tienen exceso de tareas académicas. 

Esas personas viven otra realidad. 

Adaptarse y lidiar con esas situaciones les puede tomar tiempo. 

Algunas personas han expresado en las redes sociales que, si no salimos de esta pandemia con un libro leído, una habilidad o un negocio nuevos, nuestro problema es de disciplina y no de tiempo. 

Me gustan mucho los temas de motivación y felicidad, pero ahí tengo inconveniente. ¿Que hay que adaptarse a estas nuevas circunstancias, ser flexibles y procurar activamente nuestro bienestar?: Sí. ¡Pero cada caso es muy particular!   

Te invito a que le demos otra mirada a este asunto para no caer en lo que llamo “la tiranía del bienestar”. A mirar más allá de nuestra realidad y procurar un mayor entendimiento de la conducta humana. 

Ofrezcamos herramientas para motivar, para ayudar sin avergonzar ni humillar a nadie. Desde la empatía y la compasión podemos promover el cambio y el bienestar. 

El concepto de compasión precisamente implica que yo no sé, y nunca voy a saber exactamente, qué se siente ser tú. Por lo tanto, no paso juicio sobre ti, ni sobre tus procesos de vida. 

Así que… 

Si estás tratando activamente de evitar el contagio, al igual que tu familia: reconozco tu esfuerzo. Si puedes trabajar remoto: ¡me alegro mucho por ti! Si, a pesar de las preocupaciones, el miedo y el estrés, lograste continuar día a día: te celebro. Si buscaste ayuda de un profesional de la conducta humana: ¡te felicito! 

Salgamos de esta experiencia, más bondadosos y compasivos. Y en el proceso de autoconocimiento reconozcamos que si el volumen de nuestros juicios está muy alto jamás podremos escuchar; realmente escuchar, la realidad de los demás. 

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