Sandra Fábregas Troche

Punto de Vista

Por Sandra Fábregas Troche
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La toma de decisiones en tiempos de pandemia

En las últimas semanas nos hemos visto bombardeados con todo tipo de información proveniente del sector gubernamental, salud, comunicación social y educación, por mencionar los más mediáticos. 

Como información oficial nos llegan controversias por una compra millonaria de pruebas para detectar el COVID 19, el cierre de comedores escolares, la concesión de inmunidad a los médicos y más recientemente la conclusión del semestre académico para los estudiantes en el sistema de educación pública sin mayores requerimientos. 

¿Cómo es que se llegan a estas determinaciones? ¿Hay algún valor que guíe las mismas? ¿Alguien se detiene a reflexionar por un instante en las consecuencias? ¿A quien se sirve? ¿A los más afectados? ¿Se pudieron haber evitado estas determinaciones? La respuesta es en la afirmativa, si aprendemos a tomar decisiones complejas que tengan como norte los valores que continuación abordaremos y que ya otros países atienden. 

Examinemos un poco cómo podemos mejorar la toma de decisiones en tiempos de COVID-19.  Tomemos como ejemplo las ultra mencionadas pruebas para detectar el virus. ¿Por qué selecciono este tema en particular?  Por una sencilla razón, la toma decisiones en el ámbito de salud, especialmente en situaciones complejas que necesitan múltiples miradas, cobran mayor importancia pues se comprometen valores vitales de salud y vida

¿Cómo sabemos que hemos tomado una buena decisión? Cuando la misma atiende valores de justicia, solidaridad, equidad, honestidad, integridad, confianza pública, entre otros. No hay que ser un experto en bioética, disciplina que facilita la toma de decisiones complejas en el ámbito de salud, para darse cuenta de que estas necesitan mejorarse en nuestro país, a todo nivel.

¿Cómo podemos mejorar? En otros países como Argentina, su ministro de Salud acaba de constituir un Comité de Bioética para COVID-19 con el fin de colaborar en la toma de decisiones durante la pandemia. El objetivo de dicho cuerpo es diseñar un protocolo para orientar y resguardar el conjunto de las decisiones de salud que se toman en el contexto excepcional de una pandemia…”. ¿Y quienes están allí?  Además del sector médico, se han incorporado académicos de diversos ámbitos y bioeticistas. El Ministerio de Salud de Argentina mantiene de modo permanente una división de bioética, como la hace también Chile, España y México, por mencionar algunos. Estos grupos ya han preparado protocolos para la atención de pacientes en escenarios hospitalarios mientras dure la pandemia.

Existe otro ejemplo cercano. La República Dominicana hace varios años cuenta con una Comisión Nacional de Bioética y esa entidad fue uno de los primeros organismos en pronunciarse, cuando apenas comenzaba el famoso “lockdown”. 

Puerto Rico contó hace más de 10 años con una Junta Asesora de Bioética, adscrita al Departamento de Salud, precisamente para colaborar en la toma de decisiones complejasLa misma tuvo una corta vida. A diferencia de organismos similares en otros países, nunca ha contado con una división de bioética. Food for thought, como dirían los norteamericanos. Las exhortaciones sobran.


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