Jorge Colberg Toro

Punto de vista

Por Jorge Colberg Toro
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La tramoya de las pensiones

Hace 28 meses, el 18 de enero de 2017, el gobernador Ricardo Rosselló recibió una carta del presidente de la Junta de Supervisión Fiscal, José Carrión, en la que le informaba —por primera vez— que la entidad reduciría las pensiones de los retirados en un 10 por ciento.

Dos días después, Rosselló respondía que esos recortes eran “inaceptables” y que su plan evitaría dichas reducciones.

Desde entonces y hasta hoy, lo que parecía ser el inicio de una batalla campal entre la Junta y el gobierno, se convirtió en una burda obra teatral donde, por un lado, se lanzan dardos públicos; mientras, tras bastidores, transan recortes mediante concesiones políticas.

El primer acto de esta pantomima ocurría en marzo del 2017, cuando el gobierno —contrario a su postura inicial— se allana al plan enmendado de la Junta que incluía el recorte del 10 por ciento y lo celebraban en La Fortaleza. A cambio, la Junta no invalidaba el uso de $5 millones para un plebiscito inoficioso que no contaba con aval federal.

Más tarde, el 4 de agosto de 2017, la Junta y el gobierno discutían un documento confidencial titulado: Memorando Explicativo sobre la Reforma de las Pensiones, el cual, en su página 8, establecía las guías para implantar los recortes de pensiones entre 10 y 25 por ciento.

El gobierno, nunca lo impugnó.

Luego vino el plan fiscal del 2018 —aprobado el 19 de abril— en donde se establecía, en la página 111, que las reducciones se iniciarían el primero de julio del 2019, con un recorte ascendente a $221 millones.

Evidentemente, después de dos años, el gobierno no había logrado convencer a la Junta que tenía una estrategia creíble de financiamiento del sistema, por lo que la Junta se daba por vencida y anunciaba los recortes para verano del 2019.

Entonces el gobierno —acorralado— reinicia negociaciones que culminaron hace dos semanas, el pasado 9 de mayo, cuando la Junta, misteriosamente, aprueba un nuevo plan fiscal que altera el calendario de recortes de pensiones posponiéndolo hasta después de las elecciones.

Sí, leyó bien, después de las elecciones.

La página 130 del nuevo plan dispone que en vez de recortar $221 millones en los próximos doce meses —como establecía el plan del 2018— ahora ya no es tan urgente y solo se recortará entre el 1 por ciento al 5 por ciento de los ingresos del 24 por ciento de los beneficiarios que, junto a la congelación de pensiones, solo economizará $1 millón antes de las elecciones.

Sin embargo, a partir del 2021 —cuando las elecciones hayan pasado— comienzan los recortes recurrentes por $245 millones anuales para 112,232 pensionados; quienes, además, pagarán las aportaciones de otros empleados al seguro social.

Al culminar la tramoya, ambos conseguían lo que querían; la Junta, sus recortes y el Partido Nuevo Progresista, un salvavidas político.

Por eso, este melodrama ensayado —digno de Broadway— no rememora a Hamilton ni a Hamlet. Nos evoca, más bien, el oportunismo mezquino de Los Miserables.


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