Kenneth Concepción Camacho

Punto de vista

Por Kenneth Concepción Camacho
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La triste realidad de los estudiantes de la UPR

Recientemente han salido reportajes sobre la falta de desembolso de pagos para los estudiantes graduados por concepto de las ayudantías de cátedra e investigación. Muchos han quedado sorprendidos por la falta de diligencia de parte de la Administración de la UPR en esta gestión. Pero esta es solo una realidad de las muchas que viven los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico diariamente. 

El aumento en los costos de matrícula, sumado a los altos costos de vida, que incluyen hospedaje, servicio eléctrico y agua, ha llevado a estudiantes del sistema a escoger entre comer, pagar la matrícula o pagar hospedaje. Esto ha hecho que muchos estudiantes abandonen sus estudios para dedicarse al trabajo y poder sustentarse. Muchos otros tienen que estudiar, en ocasiones con cinco o seis clases, más tener dos trabajos para poder sustentarse dentro de la universidad. No podemos romantizar el que un estudiante tenga dos o tres trabajos más que estudie. El estado debe facilitar los recursos necesarios para que ese estudiante se dedique completamente a sus estudios universitarios y pueda luego contribuir a la sociedad plenamente. 

Parece increíble pensar que estudiantes que recién ingresan a la universidad se encuentran sobre-endeudados por préstamos estudiantiles y personales, pero, sí, existen muchos estudiantes viviendo esa realidad. Con el aumento en la matrícula muchos estudiantes tuvieron que endeudar su futuro para poder estudiar. 

Quizás muchos fuera de la universidad piensan que estudiar dentro del Sistema de la UPR es un sueño y que el alza en la matrícula representa un mejoramiento en el ofrecimiento de servicios. La realidad es otra. Cada semestre la oferta académica es menor, la falta de profesores se hace más notable cada día, la infraestructura de los edificios y salones es decadente, muchos de los servicios tecnológicos en los salones de clases se encuentran inoperantes y los servicios a la comunidad con diversidad funcional se han visto trastocados, entre muchas otras situaciones que reflejan la realidad en la UPR. 

Un artículo del periodista Benjamín Torres Gotay publicado por este periódico en el año 2017 demuestra la realidad que viven los más desventajados dentro de la UPR. Ese artículo abunda que más de una cuarta parte de los alumnos de la UPR proviene de familias con ingresos de menos de $10,000 al año, lo que los coloca bajo el nivel de pobreza federal, que es de $11,880 por persona en un hogar. Piense solamente en que un estudiante tiene que costear sobre $4,000 en créditos, cuotas de matrícula, hospedaje, comida, materiales académicos, gasolina, etc. 

No se trata de que en la universidad privada se paga más, se trata de que la UPR es la universidad del estado y que debe ofrecer la misma oportunidad de acceso para todos los sectores de la sociedad puertorriqueña.

Lo que se percibe fuera de la Universidad es una cosa, las realidades de los estudiantes de la UPR es otra.

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