Christian Arvelo

Tribuna Invitada

Por Christian Arvelo
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La UPR ante un nuevo reto

Recientemente han salido a relucir unos números preliminares sobre las solicitudes de admisión a la Universidad de Puerto Rico para el próximo año académico. Los datos ofrecidos hasta el momento indican que el Recinto de Río Piedras solamente ha recibido 823 solicitudes y que Mayagüez ha registrado otras 1,158. Estos números contrastan significativamente con las solicitudes registradas hace un año. El año pasado, a esta misma fecha, Río Piedras contaba con 3,973 solicitudes de nuevo ingreso y Mayagüez con 3,563. Estamos hablando que ambos recintos han visto una reducción de sus solicitudes en un 80% y 68% respectivamente.

Esto puede ser el resultado de diversos factores. Los huracanes y sus efectos en la migración. El decrecimiento en las tasas de natalidad. Los daños en las telecomunicaciones en Puerto Rico y la falta de electricidad, lo que dificulta que estudiantes de escuela superior puedan llenar su solicitud por internet y, claro que sí, la huelga estudiantil de hace unos meses.

Ante esto, las distintas unidades, y hasta los propios consejos de estudiantes, han empezado campañas para que los estudiantes de escuela superior soliciten a la UPR. Sin embargo, no es suficiente. Existe otro factor que también, a mi entender, ha aportado a la baja en las solicitudes: la eliminación de la Vicepresidencia de Asuntos Estudiantiles.

Cuando el doctor Uroyoán Walker Ramos asumió la Presidencia de la UPR, uno de los reclamos estudiantiles fue que se reinstalara la entonces desaparecida Vicepresidencia. Cuando se reactivó, se nombró a la doctora Margarita Villamil a ese puesto y los resultados del cambio fueron evidentes. Desde esa oficina se realizaron campañas e iniciativas que se manifestaron en un aumento en las solicitudes de nuevo ingreso a la UPR. ¿Por qué? Porque había una gestión coordinada y proactiva desde la Administración Central.

La presente administración, al menos en la práctica, ha delegado esto en los recintos y hasta aprobó una certificación a los fines de eliminar la Vicepresidencia de Asuntos Estudiantiles. Esto ha sido un error y ha creado un vacío que ninguna otra dependencia en el Jardín Botánico ha llenado y que los recintos por sí solos no pueden asumirlo.

Los efectos ya los estamos sintiendo, y si no se toman las medidas correctivas necesarias con prontitud, la UPR estará en una posición peor de la que está en el presente. Además, esta merma de solicitudes podría dar paso a una reducción presupuestaria todavía más agresiva a la que se ha propuesto hasta el momento. Todavía se está a tiempo para amortiguar una reducción dramática de estudiantes para el próximo año en curso. No hacerlo, sería mandar un mensaje de que la UPR está abierta para un “downsizing” mayor.

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