Adrián Torres Trigo

Punto de vista

Por Adrián Torres Trigo
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La urgencia de la soberanía alimentaria

“Dale a un hombre un pescado, y comerá un día; enséñale a pescar y comerá todos los días”. Esta frase es muy cierta cuando se trata de la lucha contra el hambre, especialmente para lograr soberanía alimentaria. Ante el embate del COVID-19, el colapso económico mundial, y la afirmación de entidades como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Mundial de Comercio de que una crisis alimentaria se acerca, la necesidad de crear soberanía alimentaria en Puerto Rico es una prioridad. 

Puerto Rico tiene que importar la mayoría de los alimentos que consume. La mayoría provenientes de Estados Unidos, donde se teme que la producción agrícola y ganadera merme más a causa de la crisis. Ante este panorama, solo nos queda la opción de desarrollar la soberanía alimentaria en Puerto Rico.

La soberanía alimentaria se refiere al derecho de los pueblos de tener acceso a alimentos nutritivos, producidos de forma sostenible y ecológica, y el derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. En arroz y habichuelas, la soberanía alimentaria lo que propone es que se rompa el monopolio de las grandes corporaciones. En fin, todo lo que tenga que ver con alimentos, para que sea el pequeño y mediano productor el que controle las vías de producción y distribución de alimentos. 

Ante la crisis económica global causada por el COVID-19, el mundo está a punto de sufrir una crisis alimentaria y los países cuya producción y vías de distribución dependen de importar alimentos utilizando grandes empresas productoras y distribuidoras se verán afectados. Ocurre así porque un número muy pequeño de compañías controla un alto porcentaje de los medios de producción y distribución. Sin embargo, si son muchas pequeñas y medianas empresas agrícolas y ganaderas locales las que controlan un gran porcentaje de los medios de producción y distribución, estos países no se verán tan afectados por el cierre de las grandes corporaciones. 

¿Cómo se puede aplicar esto en Puerto Rico? Primero que nada, Puerto Rico necesita una reforma agraria. Esta reforma consistiría en que el gobierno de Puerto Rico compre tierras agrícolas sin uso a sus respectivos dueños. Luego, el gobierno le daría estas tierras a pequeños y medianos agro-empresarios, con la promesa de que estos cultivaren el terreno. Además, les facilitaría obtener préstamos y los eximiría del pago contributivo, medidas que los ayudará a ser más competitivos.  Por ende, se disminuiría la importación y la dependencia en grandes corporaciones. 

La libertad económica es también un factor muy importante ya que, sin ella, les tomaría meses a estos empresarios poder comenzar su negocio, un tiempo que la mayoría no puede perder. La soberanía alimentaria también contribuiría a la creación de empleos y de una mejor vida para cientos, si no miles, de puertorriqueños. 

La educación sigue siendo un factor importante. Por ello, en el sistema público de educación se debería enseñar el concepto de seguridad alimentaria, así como la importancia de la agricultura y la ganadería en la sociedad. 

La soberanía alimentaria permanece como un concepto que tarde o temprano se tendrá que aplicar en la mayoría de los países, porque no se puede tener libertad verdadera si unas pocas corporaciones controlan los medios de producción y distribución. 


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