Iván Garau Díaz

Tribuna Invitada

Por Iván Garau Díaz
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La verdadera historia del PPD

El Partido Popular Democrático continúa sin sustancia y se ahoga intelectualmente con la premisa errónea de que, “el status no está en issue”, prohibiendo los diálogos patrios entre sus miembros.

La triste historia de los populares es que han sido  dirigidos consistentemente por el caudillismo y con ausencia participativa democrática en el ámbito intrapartido sin primarias y prohibiendo alianzas patrióticas.

Hoy el Partido Popular se compone de dos grupos con ideologías irreconciliables: 1) los anexionistas a Estados Unidos y 2) los soberanistas asociados o  independentistas.

Como sabemos, el Estado Libre Asociado nos dirigió constantemente hacia el destino histórico de la estadidad por su propia naturaleza. La ciudadanía americana, defensa común de los Estados Unidos, y, la irrevocabilidad de la unión permanente con los Estados Unidos de América durante los últimos 100 años.

Sin lugar a dudas, el Partido Popular ha dependido durante las últimas tres décadas del voto independentista para ganar elecciones insulares a la gobernación de la colonia y ciertos de alcaldes importantes, incluso en la ciudad capital y Ponce.

En las elecciones de 2016 y el plebiscito de 2017, con los votos melones y los pivazos, el resultado del junte fue una minoría electoral. Por eso, para el liderato popular, los soberanistas son una bomba atómica electoral porque los convierte en otro partido minoritario independentista que sustituye el Partido Independentista Puertorriqueño que tiene que inscribirse luego de cada elección.

En efecto, el PIP desaparece como partido en todos los eventos electorales y resucita con el apoyo de los miembros del junte electoral consistente de electores melones (verde por fuera y rojo por dentro). Sin lugar a dudas, el PPD, aun con los votos de esos independentistas, es una minoría  que perdió las pasadas elecciones generales y el plebiscito por una amplia mayoría estadista. 

De modo que, la controversia en el Partido Popular entre sus miembros anexionistas y soberanistas llegó a su fin porque, junto con los separatistas, cada vez tiene menos votos.

El alto liderato del Partido Popular que impulsa la permanencia e irrevocabilidad de la unión permanente con los Estados Unidos repite que el “status no está en issue”, distanciándose de los soberanistas, alianzas y de los diálogos patrios de la alcaldesa de San Juan. 

Ya comenzaron las represalias contra los líderes populares soberanistas. Esa estrategia de la mayoría anexionista popular ha sido consistente y un patrón de conducta de disciplina de partido desde la época de su fundador y patriarca.

El peligro que representa la alianza del diálogo patrio de soberanistas del PPD, la anticipó don Luis Muñoz Marín en 1946 con la regla de exclusión y directrices a la comunidad de su partido: “es incompatible pertenecer al Congreso pro independencia y al Partido Popular”. Los líderes del partido no pueden ir en contra o ignorar ese mandato del Vate confirmado por sus sucesores.

Luego, al principio de la década de 1960, Muñoz Marín aprobó en una asamblea de ese partido “impulsar el derecho del pueblo de Puerto Rico a votar por el presidente de los Estados Unidos para reafirmar la permanencia e irrevocabilidad de la unión con los Estados Unidos de América”.  

Líderes populares que creían en la descolonización de Puerto Rico para evitar el fracaso económico del status colonial del ELA fueron separados del Partido Popular. Entre los despidos se encuentran el Dr. Gilberto Concepción de Gracia, fundador del PIP, y sus seguidores. También tuvieron que abandonar el Partido Popular

don Roberto Sánchez Vilella y su grupo de fundadores del Partido del Pueblo que impulsaban la libre asociación.

Por otro lado, otros líderes populares, luego del plebiscito de 1967 emigraron al Partido Nuevo Progresista y se convirtieron en estadistas por sus ideales de unión permanente con los Estados Unidos.

Algunos alcaldes del PPD fueron víctimas de represalias por sus ideas descolonizadoras en los municipios de Ponce, Caguas y Carolina. Esos finados alcaldes comprometidos con la descolonización de Puerto Rico no formaban parte de la élite burguesa criolla popular que desea perpetuarse en el poder colonial.

El debate de los soberanistas asociados o independentista en el Partido Popular no es nuevo. Solo han cambiado los protagonistas. La alianza o junte soberanista e independentista en el Partido Popular fue otra vez efímera por la regla aplicable del partido. Desde 1946, el PPD les ha cerrado las puertas a los líderes que creen en descolonizar a Puerto Rico. El presidente fundador del PPD puso fin momentáneamente a la controversia y aplicó su regla de exclusión a los que aspiraban a la descolonización del país. Los actuales líderes persisten en emularla.

Esta es la historia viva del fracaso y colapso de la colonia del ELA. Algunos de nosotros, los que peinamos canas, fuimos testigos del caudillismo popular y la secuela del PNP en rápido ascenso mayoritario electoral por la lucha hacia la estadidad.

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