Jessica Velázquez Rodríguez

Punto de vista

Por Jessica Velázquez Rodríguez
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La verdadera vulnerabilidad ante el COVID-19

El mundo se encuentra enfrentando un estado de crisis por el COVID-19. Mientras, en Puerto Rico reina la incertidumbre ante la declaración de un estado de emergencia y la posibilidad de que se confirmen los primeros casos de contagio.  

Al analizar de forma objetiva la emergencia podemos entender que la respuesta automática ante la amenaza sea el estrés. Sin embargo, considerando la fragilidad psicológica que atraviesa nuestro país, ante situaciones de emergencia repetidas, debemos ser cautelosos en la manera en que se maneja la información. 

Independientemente de lo que esté sucediendo a nivel mundial y en nuestro país, lo más importante es autocuidarnos y regular el efecto que el bombardeo mediático puede tener sobre nosotros. Ciertamente podemos pensar que es imposible mantener la calma en una situación como esta. Sin embargo, vale la pena intentarlo, dado que la medida principal para fortalecer nuestro sistema inmunológico es mantener en control los niveles de estrés.

El estrés activa el sistema nervioso y este a su vez influye sobre el sistema inmune a través de la producción de hormonas y neurotransmisores que hacen a nuestro sistema vulnerable ante cualquier tipo de evento

Siendo así, sería inútil cualquier intento de comprar grandes cantidades de artículos de higiene y protección para evitar un contagio, si internamente producimos sustancias que alteran nuestras defensas y nos dejan altamente vulnerables. 

El sistema inmunológico se fortalece con pensamientos positivos que se alimentan de una calma que descansa en la información. Debemos orientarnos directamente con las fuentes confiables que establecen que aún no se han reportado casos positivos, por lo que debemos estar moviéndonos hacia la prevención y no al caos. 

La emergencia ha comenzado mucho antes en diferentes partes del mundo y se debe entender que existen mecanismos para atenderla responsablemente y disminuir riesgo. De igual manera se debe entender que los casos de muerte reportados mayormente han ocurrido en personas que tenían unas complicaciones preexistentes. 

Una vez se evalúan estos elementos podemos entender que las medidas de cuarentena que se han tomado son preventivas y que nunca son innecesarias. Del mismo modo debemos protegernos ante los casos de micoplasma e influenza que sí han estado afectando directamente a la ciudadanía y deber ser atendidos con la misma seriedad. Por lo tanto, alentar la idea de una amenaza inmediata de manera caótica a través de los medios y las redes sociales debe evaluarse de manera responsable.  

Ante dicha situación, contrariamente, debería promoverse el apoyo, al gobierno, a las empresas y a las diferentes instituciones del país. Debemos responder de manera organizada y mantener la calma que requiere este tipo de asuntos. En los espacios de comunicación de nuestros líderes y la prensa deben imperar la cortesía y el entendimiento para que el mensaje que se envíe a la ciudadanía sea el adecuado. 

La crisis que podemos generar en una población que ya se encuentra altamente vulnerable es más alarmante que cualquier amenaza de un virus, dado a que puede precipitar eventos que pongan en riesgo directo la vida y la salud emocional de todo un país. Sin equilibrio mental y autocuidado perderíamos la esperanza y la capacidad de continuar siendo resilientes ante una nueva amenaza que no debe amilanar la grandeza de nuestro pueblo.


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viernes, 13 de marzo de 2020

La verdadera vulnerabilidad ante el COVID-19

El sistema inmunológico se fortalece con pensamientos positivos que se alimentan de una calma que descansa en la información, dice Jessica Velázquez Rodríguez

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