Jon Borschow

Punto de vista

Por Jon Borschow
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La verdad sobre los cruceros

En la primera mitad del siglo XX, las líneas marítimas de pasajeros que llegaban a San Juan eran la única manera de transportar a las personas que inmigraban, emigraban o visitaban a la isla. Con la llegada de los aviones de hélice cuatrimotores y luego los “jets”, que redujeron el viaje a unas horas, el viaje transatlántico se fue transformando en lo que hoy son hoteles flotantes “todo inclusivos” que hacen escalitas turísticas en las islas y “cruzan el charco” solo para intercambiar sus itinerarios caribeños por mediterráneos.

Siguen atracando en los mismos muelles del Viejo San Juan donde llegaban los transatlánticos de España y Nueva York y también en facilidades improvisadas en el norte de Isla Grande.

En Puerto Rico, el turismo y la economía del visitante se han convertido en el sector de mayor crecimiento futuro para la isla. El gobierno ha tomado una decisión estratégica de expandir y modernizar el puerto de los cruceros para atender millones de visitantes adicionales.

La intención es que los visitantes tengan una experiencia extraordinaria desde el momento de su llegada. Para lograrlo, hay que expandir el puerto de cruceros a los predios de los antiguos muelles de carga hacia Puerta de Tierra y llevar los muelles turísticos actuales a nivel de los mejores en el mundo. Esto va a requerir una inversión de cientos de millones de dólares con los cuales el gobierno no cuenta.

Por eso, surge la creación de una Alianza Público Privada (APP) utilizando un modelo similar al que se usó muy exitosamente en el aeropuerto Luis Muñoz Marín.

Obviamente, todo cambio puede afectar intereses existentes.

Es lógico que las líneas de cruceros que actualmente operan en San Juan puedan pensar que la introducción de un operador en el puerto pudiera cambiar su situación, posiblemente perdiendo una ventaja. Estos son negocios y lógicamente buscan maximizar sus intereses.

Hace un año, cuando el proceso de la APP estaba en sus comienzos, ya un servidor escuchó las primeras amenazas de reducir cruceros. La pregunta es, ¿estamos dispuestos a arriesgar algo a corto plazo para lograr la transformación necesaria? La respuesta es que debemos escuchar respetuosamente sus planteamientos sin nunca perder de vista nuestra meta estratégica.

La industria de cruceros está creciendo y cuenta con cerca de 500 barcos, de los cuales llegan unas decenas a Puerto Rico. Existen muchísimas líneas con varios perfiles de pasajeros que actualmente no frecuentan nuestra isla.

Tenemos que entender la diferencia en preferencias e impacto potencial entre pasajeros que gastan $300 en un crucero y los que gastan $3,000. Los cruceros que solo hacen escala de unas horas tienen un impacto económico de menos de $100 – y tan poco como el 60% de los pasajeros se bajan del crucero - mientras que los pasajeros en cruceros “home port” que originan en San Juan gastan entre 5 y 10 veces másen la isla, porque se tienen que alojar antes y después del crucero y tienen el potencial adicional de extender sus estadías.

Si queremos duplicar y hasta triplicar la economía del visitante, y así llevar a Puerto Rico al éxito, tenemos que lograr que Puerto Rico se convierta en un destino al que todo el mundo aspire visitar. Tenemos que invertir, e invertir de verdad, en nuestra marca para que – no importe si la gente llega a nuestra isla por aire o por agua, primera clase o súper-económica, si se vayan a hospedar en un hotel de lujo o encaramados en un B&B – vengan porque tienen un apetito por las experiencias únicas y extraordinarias que nuestra isla ofrece.

En el momento en que se creó el DMO, el gobierno retuvo la responsabilidad por crear e impulsar un plan de desarrollo de destino para la isla completa. A aquel plan se le tiene que dar la alta prioridad que amerita para que se identifiquen las áreas de inversión en infraestructura claves para asegurar que en el futuro los visitantes, incluyendo los excursionistas en los cruceros, tengan una experiencia inolvidable no importe cuáles sean sus apetitos y preferencias. Este plan debe ser desarrollado transparente e inclusivamente con la participación de todos los sectores y las geografías afectadas.

Si restauramos ahora el presupuesto que se necesita para invertir en el “branding” y mercadeo de la isla a través del DMO, y, con la creación del plan de desarrollo crecemos la oferta y capacidad para atender los visitantes – incluyendo la creación de un nuevo y moderno puerto de cruceros – las líneas de cruceros no van a dejar de incluir una visita al puerto de San Juan, porque sus pasajeros van a preferir escoger cruceros que nos incluyan en su itinerario. ¡Igual, no van a abandonar a San Juan como puerto originador de cruceros porque – gracias a todo lo anterior y a nuestro excelente aeropuerto internacional – somos la mejor plataforma para lanzar cruceros en el Caribe!

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