Marcia Rivera

Punto de vista

Por Marcia Rivera
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La violencia de género: ¡Estado de emergencia ya!

La violencia de género es uno de los problemas sociales más agudos de Puerto Rico. Necesita ser atendido con urgencia, voluntad y coherencia. No se trata solo de lo que pasa al interior de las parejas, sino que hay múltiples formas de violencia en todos los órdenes de la vida económica, política, social e institucional hacia las mujeres y las comunidades LGBTT. Violencia que implica serios riesgos de vida, con impactos duraderos de salud física y mental. Es hora de poner fin a este flagelo y la gobernadora Wanda Vázquez tiene en sus manos comenzar a hacerlo, declarando un estado de emergencia.

La violencia de género es evidente en todos los estratos sociales y generacionales. Emana de un modelo de socialización que supone la subordinación de las mujeres y es exacerbada por el neoliberalismo que aprovecha la subordinación para exprimir aún más la condición de las mujeres. Esta violencia sólo cambiará si se genera sinergia entre un gobierno que asuma sus funciones de garantizar el bien común a través de políticas públicas y la sociedad en su conjunto, a través de sus organizaciones sociales. Ha llegado el momento de enfrentar ese desafío. La Lcda. Wanda Vázquez lo conoce bien y tiene ahora la oportunidad de hacer la diferencia.

En Puerto Rico se asesina una mujer cada 8 días. Se emiten más de 11,000 órdenes de protección por Ley 54 cada año y en 30 años de vigencia de esa ley se confirmaron más de medio millón de incidentes de violencia de género. El delito de violación sexual sigue imparable porque no se procesa con expertise forense la evidencia recopilada y no se pueden lograr convicciones.  

Los ejemplos de violencia no terminan ahí. Porque también es violencia que persista la doble y la triple jornada de trabajo para las mujeres y que no haya un sistema nacional de cuidados que apoye el cuidado de niños, familiares enfermos y envejecientes. También es violencia la diferenciación salarial que persiste, a pesar de las mujeres estar cada vez más educadas, así como el hostigamiento sexual en el empleo, del cual tenemos muchos ejemplos, incluyendo el del exalcalde de una de las ciudades con mayor tasa de violencia de género, Guaynabo. 

Permitir que la pobreza se concentre en las mujeres y que éstas terminen sus días en estado de penuria es un acto de violencia institucional que ocurre a diario en Puerto Rico. La presencia creciente de mujeres deambulantes, sin protección ni servicios, es señal de violación de derechos humanos fundamentales; que no haya programas de vivienda para quienes precisan salir de una relación violenta, también lo es. Si no estamos frente a un cuadro de emergencia, que alguien me lo explique.

La Lcda. Wanda Vázquez puede quedar en la historia declarando esta semana el estado de emergencia por violencia de género. El país tiene sus ojos puestos en ella. Asumir seriamente este desafío y hacerlo en diálogo, consulta y acuerdo conlas organizaciones sociales que lo vienen reclamando y con los medios de comunicación, permitiría alinear recursos públicos y privados para generar un plan de trabajo serio y abarcador. Es urgente asignar recursos humanos y fiscales que permitan diseñar e implantar una política pública integrada que permita:

- Generar estadísticas confiables para analizar cabalmente el alcance de la violencia de género.

- Repensar el proceso educativo y reconocer la importancia de contar con una perspectiva de género a lo largo del mismo.

- Mejorar la formación de policías, fiscales, jueces y todo el personal que interviene en investigación y denuncia de delitos.

- Generar protocolos para que víctimas, sobrevivientes, familias y la población que interviene con personas víctimas de agresión, tengan información y capacitación para acceder a servicios de apoyo.

- Analizar el presupuesto anual del ELA desde una perspectiva de género para lograr recursos suficientes para atender este desafío.

- Realizar campañas de concientización masiva, sobre las causas y consecuencias de la violencia de género.

Honorable gobernadora, en sus manos está dar dirección a esta lucha por la vida y la salud de toda la población.

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