Leo Valentín

Punto de Vista

Por Leo Valentín
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La visión amplia del médico frente a la pandemia

La pandemia del COVID-19 tendrá un gran impacto en el sistema de salud y el campo de la radiología no será la excepción. Mucho se ha hablado de pruebas “diagnósticas” y de “cernimiento”. Una prueba de cernimiento se realiza en personas que no presentan síntomas. La misma debe tener una alta sensibilidad (pocos falsos negativos) y, aunque parezca obvio, también debe estar disponible. Sin embargo, el cernimiento es solo un primer paso para un grupo específico de pacientes. 

Por definición, un paciente que se presenta a la sala de emergencias con síntomas, fiebre o hipoxia—no es un paciente de cernimiento—pues ya presenta un cuadro clínico. La prueba de laboratorio PCR, por sus siglas en inglés, se reconoce como específica (pocos falsos positivos) para la presencia de SARS-CoV-2.

Colegas de la comunidad científica boricua han trabajado arduamente para lograr que este tipo de prueba esté disponible en Puerto Rico y libre de la burocracia de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Un paso importante y con implicaciones para la salud pública puertorriqueña. No obstante, la disponibilidad de esta prueba fue y sigue siendo limitada. Parafraseando al Dr. Fauci, la prueba es importante pero no confundamos la prueba con las acciones que debemos tomar ahora (i.e. distanciamiento social). 

Como radiólogo intervencionista, al trabajar con condiciones infecciosas, debo tomar precauciones independientemente del resultado de una prueba inicial—particularmente si es una de baja sensibilidad. La actual prueba de laboratorio mediante colección nasal o en faringe tiene sensibilidad de 62% y 34%, respectivamente. Esto no es favorable para una prueba de cernimiento y así ha sido descrito en el New England Journal of Medicine. Los falsos negativos son problemáticos para la comunidad. 

En comparación, estudios reportan sensibilidad de 97% para el CT torácico. Sin embargo, este también tiene sus limitaciones como prueba de cernimiento: costo aproximado de $200 y tiempo que conlleva descontaminar el CT. Por tanto, el American College of Radiology (ACR) no lo recomienda como examen de primera línea. Aun así, la experiencia en varias instituciones médicas en Estados Unidos, además de data disponible en otros países, hizo que el ACR modificara sus recomendaciones y reconociera el uso de CT torácico para la toma de decisiones en el contexto apropiado. 

El CT torácico se debe utilizar de manera selectiva en casos de incertidumbre diagnóstica y/o estratificación clínica.  Esta posición ha sido ilustrada en prestigiosas revistas como Lancet y Radiology. Como profesionales de la salud, debemos adaptarnos ante esta crisis única. El manejo de pacientes es un trabajo en equipo. Un esfuerzo conjunto evitará que el peso de hacer el diagnóstico correcto recaiga en una sola prueba o en una sola persona. Creo que debemos buscar enfocarnos en el bosque y no solo en el árbol. 

Por último, algo que necesita la atención de todos: disponibilidad de equipos protectores para nuestros profesionales, porque sin ellos, no hay prueba de PCR, prueba serológica, CT, evaluación clínica, ni tratamiento.  

“En cuestiones de ciencia, la autoridad de miles no vale más que el razonamiento sobrio de un individuo”, Galileo.

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