Fernando Cabanillas

Tribuna Invitada

Por Fernando Cabanillas
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La vitamina D: otro imparable contra el cáncer

Durante estas semanas los diarios han estado repletos de noticias científicas importantes, incluyendo la foto del dichoso agujero negro, además de los cambios rejuvenecedores observados en el astronauta Kelly después de un año viajando por el espacio, comparándolo con su gemelo idéntico que se quedó en tierra. La realidad es que nada de eso me entusiasma tanto como una nueva información acerca de la vitamina D, que lamentablemente no ha recibido la misma atención que el agujero negro y el astronauta Kelly. 

Múltiples estudios han establecido las propiedades anticancerosas de la vitamina D, a pesar de que, recientemente, hubo un estudio publicado en New England Journal of Medicine que fue interpretado en cierta forma como negativo, que concluyó que esa vitamina no se asocia con una reducción del riesgo de desarrollar cáncer. En ese estudio la mitad de los sujetos recibieron 2,000 unidades diarias de vitamina D, y la otra mitad una pastilla inerte (placebo) y no observaron una reducción en la incidencia cáncer entre los dos grupos.  Sin embargo, para mi sorpresa, los investigadores ignoraron un hallazgo muy curioso: los sujetos cuyo peso era normal y que tomaron vitamina D, sí experimentaron una reducción significativa de desarrollar cáncer. Sabemos que la grasa excesiva en el cuerpo secuestra la vitamina D y no permite que esta llegue a los otros tejidos, lo cual explicaría por qué aquellos sujetos que estaban sobrepeso no se beneficiaron mientras que los demás sí. Además, la dosis de vitamina D no se ajustó de acuerdo al peso de la persona, y por tanto es muy probable que los sujetos obesos fueran subdosificados. Para poder alcanzar los niveles necesarios en sangre, las personas obesas deben ingerir una dosis más alta de vitamina D.

Otro hallazgo importante en ese estudio fue que los pacientes que desarrollaron cáncer y estaban recibiendo vitamina D, vivieron más tiempo que los del grupo placebo, a pesar de que la dosis utilizada de 2,000 unidades era relativamente baja. Es por eso que, en mi opinión, ese estudio no debe considerarse negativo.

Luego de ese artículo, salieron dos más evaluando el rol de la vitamina D en el tratamiento del cáncer intestinal. No se trata ya de la prevención del cáncer, sino del tratamiento de pacientes con cáncer en alguna parte del intestino.

Comencemos con el estudio de la Dra. Kimmie Ng de Harvard. Ese trabajo, publicado en la revista JAMA, contó con el apoyo de once instituciones norteamericanas donde trataron a 139 pacientes con cáncer de colon avanzado, todos los cuales estaban recibiendo quimioterapia. Al azar, a la mitad se les administró una dosis alta (4,000 unidades diarias) de vitamina D y a la otra mitad se les trató con dosis bajas (400 unidades diarias). Fue un “estudio doble ciego”, lo que significa que ni el paciente ni el médico sabían la dosis asignada, con el fin de mantener la objetividad al máximo. Al analizar los datos, la Dra. Ng encontró que la supervivencia, analizada conjuntamente con el largo del tiempo sin recaída, fue significativamente superior en aquellos asignados a la dosis alta de vitamina D. También pudo confirmar los datos del estudio anterior: los pacientes obesos se beneficiaron menos.

En ese mismo número de la revista JAMA, aparece otro estudio, esta vez procedente de Japón, donde estudiaron el efecto de la vitamina D en pacientes con cáncer de colon, estómago y esófago. Eran casos operables y no tan avanzados como en el estudio anterior, pero también fue “doble ciego”. A la mitad de los pacientes se les administró vitamina D en dosis de 2,000 unidades diarias, y a la otra mitad se les dio placebo. De nuevo fíjense en el dato de la dosis, que que aquí era menor. Los resultados en este estudio no fueron tan positivos como en el anterior. A pesar de que los pacientes que recibieron vitamina D se beneficiaron de un tiempo más largo sin recaídas, la diferencia fue menos significativa que en el otro estudio. Sin embargo, los pacientes cuyo nivel de vitamina D en sangre antes de integrarse al experimento eran moderados, obtuvieron un beneficio mayor que los que tenían un nivel mucho más bajo.

 ¿Cómo interpretar estos resultados? A mí me parece bastante obvio que estos resultados indican, en primer lugar, que la dosis de vitamina D en el estudio japonés fue demasiado baja (igualmente en el estudio del NEJM) y por ende no fue eficaz. Sin embargo, para pacientes que ingresaron al estudio con un nivel de vitamina D en sangre moderado, las 2,000 unidades diarias al parecer fueron suficiente para mejorarles el pronóstico, pero no así para quienes estaban muy deficientes en vitamina D, los que probablemente necesitaban dosis más altas para poder alcanzar sus potencial anticanceroso.

En suma, me parece que los resultados de todos estos estudios indican que la vitamina D tiene un rol importante, no solo en disminuirnos el riesgo de desarrollar cáncer, sino también en el manejo de aquellos que ya tienen cáncer intestinal. Mi conclusión es que todo paciente con cáncer intestinal debe recibir vitamina D, pero en dosis superiores a 2,000 unidades. Si no hay contraindicaciones, yo recomendaría empezar con 5,000 unidades diarias y monitorear el nivel en sangre periódicamente. Idealmente debemos tener como meta alcanzar un nivel en sangre entre 60 a100 nanogramos de Vitamina D por mililitro. Naturalmente, esto debe hacerse bajo supervisión médica.

Volviendo al principio de la columna y al tema del agujero negro, cuando vi las fotos pensé que era una vista de los  huecos en las carreteras de nuestra isla, tomada desde un satélite. Hace poco caí en uno, y casi no salgo. Luego, al escuchar del corte presupuestario propuesto por el gobierno para la UPR, no pude evitar pensar en el futuro oscuro que le aguarda a esta importante institución, ya que la están metiendo en un gran agujero. Los que conocemos algo de estos agujeros negros, sabemos que una vez se entra en uno de ellos, no se puede salir. Sin embargo este no es un agujero negro…tiene otro color y por tanto hay esperanza, siempre y cuando el gobierno recapacite y lo selle pronto, no importa el color que use.

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