Samuel Torres Cortés

Punto de Vista

Por Samuel Torres Cortés
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La zona libre del Puerto de Ponce

En el Puerto de Ponce existe una zona libre de comercio creada y avalada por una ley federal. La mercancía y productos que se depositan en sus almacenes están exentas del pago de arbitrios y contribuciones mientras dure dicho depósito, lo cual permite el manejo eficiente y ahorros considerables en el pago de contribuciones sobre la propiedad mueble y de las patentes municipales correspondientes.

Nuestra zona libre tiene la capacidad adicional de tramitar subzonas en cualquier parte de Puerto Rico para otorgarle los beneficios contributivos antes mencionados a un fabricante o a un importador por el inventario que almacene y retenga en la subzona creada al amparo de la misma ley federal. Por ello, la Zona Libre del Sur tiene autorizadas al menos 17 Subzonas diseminadas por toda la isla.

Los regímenes de zonas libres que permite la ley federal correspondiente se establecen y se relacionan con un puerto marítimo. Por ello, nuestra zona está adscrita y opera desde el Puerto de Ponce.

El puerto no ha tenido el desarrollo esperado después de que se invirtieron más de $250 millones en su rehabilitación y expansión. Su desarrollo y activación como un segundo puerto de importación y exportación de carga es muy importante para Puerto Rico desde el punto de vista logístico. Su valor como alternativa portuaria a los de San Juan quedó demostrada durante el periodo de recuperación post huracán María, que aún no termina. Por este puerto, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias trajeron equipos y materiales para sus labores de rehabilitación de nuestra infraestructura. Su utilidad quedó comprobada. 

Por otro lado, su activación y utilización intensa ofrece una alternativa a la exclusividad del puerto de San Juan que causa un dominio y una dependencia inconveniente de las navieras que operan en este único puerto, lo cual propende a las acciones concertadas entre éstas que, aunque no sean ilegales, pueden resultar inconvenientes y perjudiciales para el tráfico marítimo de nuestro país del cual dependemos vitalmente por nuestra circunstancia de ser una isla. 

Por ello, el Puerto de Ponce con su zona libre de comercio ofrece una alternativa viable y necesaria. Su utilización intensa, además de conveniente, será uno de los pasos imprescindibles que debemos tomar para reiniciar el desarrollo económico de nuestro país, que tanto necesitamos. 

En estos días, la zona libre del puerto de Ponce celebra sus 30 años de existencia, durante los cuales ha ofrecido excelentes servicios a sus clientes, quienes se han beneficiado de las exenciones contributivas que ésta permite.

El autor es presidente de la Junta de Directores de la Zona Libre del Sur CODEZO

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