Nilsa Pietri Castellón

Tribuna Invitada

Por Nilsa Pietri Castellón
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Lecciones de humanidad de María

Cuando la emergencia provocada por el paso del huracán María haya concluido, los puertorriqueños no deberíamos olvidar las experiencias, buenas y malas, que vivimos durante este terrible período.

En el lado positivo, habrá que mantener muy presente la labor titánica de los trabajadores que se emplearon en la provisión, reparación o mantenimiento de los servicios esenciales. Los policías y otros cuerpos de seguridad que evitaron el caos en muchas intersecciones; las brigadas de la electricidad, el agua, las telecomunicaciones; los transportistas que proveyeron gasolina, diésel, gas, para mantener los generadores funcionando.

Son muchos más -gasolineros, supermercados, médicos, hospitales, farmacias, tiendas- y cada uno de nosotros tendrá que hacer su lista y el firme propósito de no olvidar nunca lo que todos esos compatriotas hacen a diario para que el país funcione.

Los funcionarios locales y los civiles y militares federales, así como los de distintos estados y países que vinieron a echarnos la mano, también deben estar en nuestro pensamiento.

Lamentablemente, hay un lado negativo que no debemos pasar por alto con esa propensión que tenemos los boricuas al "ay, bendito".

Por ejemplo, tendremos que recordar a los comerciantes que quisieron aprovecharse de la tragedia y cobrarnos artículos y servicios de primera necesidad a sobreprecio. El agua, el combustible, las baterías, los alimentos, a pesar de las órdenes del Departamento de Asuntos del Consumidor que lo prohibían.

En alguno que otro medio de comunicación se plantearon quejas diversas: el caso del gasolinero que exigía $25 por echarle $23 de gasolina al vehículo me impactó. Igual que el restaurante cuyo dueño decidió burlar la orden de DACO de aceptar al menos dos alternativas de pago exigiendo efectivo o cheque certificado por el banco.

En medio de la crisis, sin dinero accesible de los cajeros automáticos y con los bancos operando a poca capacidad y con largas filas de clientes asoleándose afuera, pretender un cheque certificado como forma alterna de pago es irracional y abusivo.

Esos individuos y sus negocios hay que recordarlos cuando el País vuelva a la normalidad, pero no solo eso, sino que no hay que patrocinarlos nunca más.

Por fortuna, en los primeros 10 días después de María, las buenas experiencias de solidaridad entre amigos, vecinos y desconocidos han superado por mucho a los malos recuerdos.

Por supuesto que no olvidaremos haber estado sin luz, sin agua, sin teléfonos, sin combustible suficiente y hasta sin un plato de comida caliente.

Pero, haber recuperado la humanidad, esa vuelta maravillosa a "ser gente" de la que escribió nuestro gran José Luis González, es lo que, sobre todo lo demás, nos permitirá vencer a la adversidad que nos golpea.

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