Alejandro García Padilla

Tribuna Invitada

Por Alejandro García Padilla
💬 0

Liderato y responsabilidad

H ay momentos en que la Cobardía pregunta, ¿es seguro? La Conveniencia pregunta, ¿es políticamente bueno? Entonces llega la Vanidad y pregunta, ¿es popular? Pero la Conciencia plantea, ¿es correcto? Y es que llegan momentos en la vida en los que uno debe asumir una posición no porque es segura, ni políticamente buena, ni popular, pero debe hacerse porque la conciencia dice que es lo correcto”. Así, Martin Luther King, definió, con su singular lucidez, las fuerzas que afloran en coyunturas como la que ahora atraviesa nuestro país.

No basta entender los problemas. Tenemos que luchar para resolverlos. Ése es el reto que tenemos de frente. Entendemos los problemas. Sabemos que se tomaron préstamos que excedían por mucho nuestra capacidad de pago; que se fueron por encima de los topes que la prudencia y la responsabilidad fijaban. Sabemos que esa carga la pasaron sin pena, a las generaciones futuras. Deudas que tarde o temprano habría que pagar con grandes sacrificios.

Ese momento llegó. Y nosotros somos esa generación “futura” que hoy tiene que meterle el pecho al problema y resolverlo.

Son momentos como éstos, los que definen la vida de los pueblos y la trayectoria de sus líderes. Como pueblo, no tenemos otra alternativa que enfrentarnos a las consecuencias de esas acciones poco responsables del pasado.

Las interrogantes que en su momento se planteó King, me las planteo todo el tiempo. ¿Es seguro o cuanto riesgo implica aumentar recaudos, reducir un beneficio? ¿Habrá una alternativa mejor que conlleve menos críticas? ¿Nos conviene políticamente? ¿Cuánta ventaja le sacara la oposición? ¿Debemos dejar las cosas a medias y así evitar más demagogias?

El proceso decisional es solitario. En el camino aparecen escollos anticipables: el flaqueo de rodillas de algunos es predecible. Los demagogos hacen su agosto. Ante eso, la postura responsable es sencilla: nos toca impedir que las debilidades de carácter sean las que dirijan el país. La hora de tomar el camino correcto llegó hace tiempo.

Cumplir con los compromisos del país y proteger sus opciones para crear un futuro económico más sólido, a base de posibles resultados electorales, es necio. Nuestra gente sabe que esa forma de pensar es la raíz detrás del problema que enfrentamos. Es la razón que explica por qué los problemas no se corrigieron antes. Actuar, decidir a base de lo que le conviene a aspiraciones políticas personales no resolverá nada. ¡Porque se pensó así estamos donde estamos!

Otros colocan las grandes decisiones que Puerto Rico necesita sobre dilemas falsos. Crean percepciones equivocadas, confunden lo que es liderato y caudillismo. El liderato conlleva responsabilidad y conciencia de lo correcto; conlleva disposición a escuchar y a respetar; conlleva lidiar con la oposición razonada y molestarse hasta el coraje con la oposición irrazonada; conlleva insistir, no rendirse y,sobre todo, conlleva atreverse a tomar decisiones que, aunque no complazcan a todo el mundo, son las correctas.

Éste no es momento de encubrir irresponsabilidades del pasado con nuevas irresponsabilidades de futuro. Es momento de hacerle frente a nuestros problemas para resolverlos de verdad. Resolverlos como un pueblo maduro que quiere progreso en su futuro y que sabe luchar unido, no como tribus que sólo viven para hacerse la guerra.

Fue esa guerra la que produjo que los presupuestos de los años fiscales 1993 a 2013 reflejaran déficit. Fue esa guerra la que llevo a algunas de nuestras corporaciones públicas a la quiebra; a que en el 2012, el crimen llegara al punto más alto de la historia y el desempleo superara el 18%.

Queda mucho taller por delante. No estamos conformes con lo alcanzado. Pero hemos adelantado mucho. El presupuesto del Gobierno central está balanceado; las corporaciones públicas más frágiles están en proceso de ser autosuficientes. Aún falta la Autoridad de Energía Eléctrica, que ya inició su proceso de transformación. Hemos reducido el Gobierno en un 12%, y hemos bajado el desempleo al 14%, principalmente con la creación de empleos en la empresa privada. Al crimen, por su parte, lo hemos llevado a su punto más bajo en 20 años. Éstas son señales de que nos movemos en la dirección correcta y son el resultado directo de haber tomado las decisiones difíciles que los tiempos nos exigen.

Mi trabajo no es tomar las decisiones que estén libres de riesgo, midiéndolas de antemano a base de su consecuencia electoral, o pretendiendo apoyos unánimes. Los tiempos no toleran esas actitudes tan típicas de la política nuestra. Mi trabajo es meterle mano a los problemas para resolverlos, no para pasarlos empaquetados a nuestras hijos. Mi trabajo es asumir todas las responsabilidades del cargo que juré hace dos años, con los riesgos que implica y con las consecuencias que implica.

Ésa es mi responsabilidad para que nuestros hijos no hereden los problemas que nosotros heredamos.

Así es. Ése es mi trabajo. Lo demás, como diría King, es cobardía, conveniencia, vanidad.

Otras columnas de Alejandro García Padilla

miércoles, 25 de julio de 2018

La autonomía es la ruta

El exgobernador Alejandro García Padilla ara que el desarrollo del ELA está en la autonomía

💬Ver 0 comentarios