José M. Medina Montes

Tribuna Invitada

Por José M. Medina Montes
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Liderazgo público y reconstrucción

El 19 de noviembre de 2017, la edición semanal de “The New York Times”, incluida en El Nuevo Día dominical, publicaba un interesante artículo de “Lecciones sobre cómo ser un líder”. En este, diversos directores ejecutivos comparten ideas sobre liderazgo. Se trata de personas de la empresa privada, aunque algunas de las ideas pueden aplicarse también al liderazgo público.

A veces se afirma que el gobierno debería funcionar como una empresa privada. No comparto en todo esta afirmación, ya que el gobierno como garante del bien común y, por tanto, de la justicia social, tiene una función que se eleva sobre los fines de la empresa: no porque esta no deba atender al bien común, sino porque el hacerlo es solo una de sus funciones.

De todos modos, hay aspectos en los que los ejecutivos de las diversas instrumentalidades gubernamentales, sí convendría que “imitaran” a la empresa privada para mejorar su desempeño profesional. Estos incluyen habilidades para la negociación, dirección de personas, motivación, comunicación, estrategia y medición de resultados.

Por tanto, la clave del liderazgo para la dirección pública se encontraría en la armonización de la ética, que alienta la honradez y el espíritu de servicio, con la excelencia y eficiencia en la realización del trabajo gubernamental.

Además, por la coyuntura en que nos encontramos tras el paso de los huracanes Irma y María, a los miembros del gobierno se les pide en este momento no una “milla extra” sino un 10K. Obviamente, unos lograrán este rendimiento y otros tendrán que dejar paso a quienes serán los artífices del “nuevo” Puerto Rico.

Por otra parte, la empresa privada y la sociedad civil tendrán que hacer aportaciones especiales, más allá de las habituales. Para ello, es necesario que el gobierno deje un amplio espacio a la iniciativa privada. Recientemente leí que el gobierno debe intervenir en la economía y en la actividad empresarial “todo y sólo lo necesario”. Inicialmente, me pareció que esa frase no aportaba mucho, ya que no determina el “cuándo, cuánto y cómo” de dicha intervención.

Sin embargo, esa “fórmula” excluye las economías autoritariamente centralizadas y, por otro lado, elimina las posturas que sostienen que el gobierno no debe intervenir nunca para nada en la economía. Es así, porque el “sólo” asegura la libertad y, con ella, la iniciativa y la responsabilidad empresarial y de la sociedad civil; y el “todo” favorece la justicia social, encauzada a través de adecuadas leyes laborales y ambientales, entre otras.

Es claramente susceptible a diversas opiniones la “cuantía” del “todo” y del “sólo” mencionados, pero en realidad resultarán ser complementarias en vez de contrapuestas.

Termino con una pregunta “inocente”: ¿cómo aplicar lo comentado anteriormente para tener en Puerto Rico un suministro de energía eléctrica estable y barata? La contestación, o contestaciones, a esta pregunta son sumamente importantes: porque si no se “aprovecha” la actual situación, estaremos por décadas sin resolver este problema.

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viernes, 24 de noviembre de 2017

Liderazgo público y reconstrucción

El profesor José M. Medina Montes declara que la clave del liderazgo para la dirección pública se encontraría en la armonización de la ética con la excelencia y eficiencia en la realización del trabajo gubernamental.

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