Winna T. Rivera Soto

Punto de vista

Por Winna T. Rivera Soto
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Llamado a aliviar la inseguridad alimentaria en Puerto Rico

Estudios realizados en nuestra isla estiman que, bajo condiciones “normales”, aproximadamente 4 de cada 10 familias sufren de inseguridad alimentaria. Según la FAO, existe seguridad alimentaria “cuando todas las personas tienen en todo momento, acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades y preferencias alimentarias a fin de llevar una vida activa y saludable”.

En tiempos de crisis, como los que vivimos actualmente por la pandemia del COVID-19, se estima que el número de familias con inseguridad alimentaria aumenta considerablemente. Es decir, 

• Más familias sienten ansiedad de que la compra se les acabe antes de tiempo y no tienen dinero para comprar más alimentos. 

• Más familias sienten que no pueden ofrecer a sus familias una comida balanceada todos los días, porque no tienen dinero para comprar más alimentos.

• Más familias sienten que están comiendo menos cantidad de alimentos por falta de dinero para comprar más alimentos.

• Más familias no pueden comer en todo un día porque no tienen dinero para comprar más alimentos.

Entre los factores que contribuyen al aumento en la inseguridad alimentaria durante este tiempo de COVID-19 están: el desempleo, mayor consumo de alimentos en el hogar, aumento de precios en los alimentos y menor acceso físico a alimentos, entre otros. 

La inseguridad alimentaria contribuye a complicaciones de condiciones de salud pre-existentes. Los estudios demuestran que más personas con inseguridad alimentaria sufren de descontroles en la diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón y obesidad, entre otros. Esto, debido a que los alimentos protectores como las frutas, los vegetales y los cereales de grano íntegro, entre otros, tienden a costar más que las “comidas chatarras”. Por ejemplo: los refrescos y las bebidas azucaradas cuestan mucho menos que las frutas o jugos naturales, lo que contribuye a un consumo más alto de azúcares, a la vez que carecen de las vitaminas y minerales que necesitamos para fortalecer nuestro sistema inmunológico, esenciales en estos tiempos de pandemia.

Para mejorar la seguridad alimentaria de nuestra población es necesario, antes que nada, identificar quiénes sufren de esta situación alimentario-nutricional en nuestra isla. Como ocurre con cualquier problema en una sociedad, es necesario cuantificar la magnitud del problema y más aún, describir las características de quienes la padecen. Estudios pilotos realizados en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico, entre otros, demuestran que las familias de bajos ingresos, la población adulta (<65 años), las familias cuyo jefe de familia son mujeres, las personas con menor nivel educativo y las personas desempleadas, entre otros, tienen mayor prevalencia de estar inseguras alimentariamente. 

Se estimaque, usualmente, las madres sacrifican su alimentación para proteger la de los niños. Sin embargo, estudios en Puerto Rico demuestran que en “demasiados” hogares del país, los niños también sufren de inseguridad alimentaria. Estos son los niños a los que se les sirve menos comida que la que deben consumir, no comen alguna de las comidas del día o peor aún, no comen en todo un día, por falta de dinero de sus padres para poder comprar más alimentos. Esto se agudiza cuando no pueden ir a la escuela y disfrutar de, al menos, una comida balanceada al día provista por el comedor escolar. Es por esto que nos unimos al reclamo de muchos sectores del país solicitando que se ofrezca este servicio para nuestros niños en estos tiempos.

Sin embargo, el problema de la inseguridad alimentaria no es un problema exclusivo de las personas de bajo nivel socioeconómico. Un reporte reciente del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico refleja que un considerable número de familias de nivel socioeconómico mediano padecen de inseguridad alimentaria. Se estima que aproximadamente una tercera parte de las familias puertorriqueñas con inseguridad alimentaria trabajan a tiempo completo, tienen estudios universitarios y casa propia, entre otros. Estas son las personas de clase media que no cualifican para programas de ayuda federal, como el Programa de Asistencia Nutricional; las que tienen sus carritos de compra muy limitados y hacen malabares para alimentar a sus familias. 

Expertos en el área de economía agrícola en Puerto Rico, como la Dra. Myrna Comas, exsecretaria de Agricultura (2013-1026), nos ayudan a comprender las principales razones de la inseguridad alimentaria en nuestro país. Entre ellas, la Dra. Comas resalta la dependencia de alimentos importados. Aproximadamente, 65-85% de nuestro abasto de alimentos es importado, mayormente de los Estados Unidos. Esto hace que los costos de nuestros alimentos, aún los producidos en nuestra isla, sean más altos. 

Reconocemos que la inseguridad alimentaria en un problema complejo afectado por múltiples factores socioeconómicos, que requiere de esfuerzos multidisciplinarios. Sin embargo, no debemos quedarnos pasivos, como meros espectadores, ante las necesidades nutricionales de nuestra ciudadanía. Es necesario tomar acciones inmediatas que ayuden a mejorar la seguridad alimentaria y bienestar de nuestras poblaciones más vulnerables en estos tiempos de crisis, por lo que recomendamos:

• Establecer estrategias apropiadas, para que comedores escolares puedan ofrecer al menos una comida al día a los niños de las escuelas públicas del país, sin que se arriesgue la seguridad de la población. 

• Ofrecer orientaciones a las familias que participan de los programas federales de alimentos sobre una mejor planificación de las comidas y mejor utilización de los alimentos disponibles en sus hogares. 

Incentivar a familias trabajadoras para la compra de alimentos y el disfrute de comidas balanceadas.

Mantener el control de los precios de los alimentos de la canasta básica, que garantice un mayor acceso a las familias y una mayor nutrición. 

Luego de esta pandemia, es importante el establecimiento de un sistema de monitoreo de situación alimentaria en nuestro país. Por lo que referimos a las autoridades gubernamentales y legislativas al Proyecto de Ley de C 1935, propuesto en el 2014, que propone un Sistema de Medición de la Seguridad Alimentaria en Puerto Rico. 

Como vemos, la seguridad alimentaria es un problema de todos los sectores del país y debemos comprometernos a identificarla y remediarla, como pueblo solidario.


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