Luis Toro Goyco

Punto de vista

Por Luis Toro Goyco
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Llamado a la convergencia soberanista para las elecciones 2020

Hace poco más de dos años y medio, ante la ratificación por el Tribunal Supremo de Estados Unidos de que la soberanía sobre Puerto Rico radica en el Congreso de ese país dejando al desnudo la naturaleza colonial del ELA, la aprobación por aquel de la Ley Promesa, la imposición de la todopoderosa Junta de Control Fiscal, el fracaso estrepitoso de la estrategia estadoísta del PNP y la formación del Junte Soberanista, parecía que los diferentes grupos que integran el sector soberanista de nuestra sociedad articularían un consenso para el bien común en Puerto Rico y se convertirían en la clase dirigente en nuestro país.

Integraban esa amplia coalición los libre asociacionistas del Partido Popular Democrático encabezados por Carmen Yulín Cruz, Manuel Natal, Néstor Duprey y Cirilo Tirado con su Alianza Patria; el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) encabezado por Juan Dalmau; la Alianza Pro Libre Asociación Soberana (ALAS) encabezada por Gladys Escalona Colón; el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) encabezado por Wilma Reverón; el Movimiento Unión Soberanista (MUS) encabezado por  María de Lourdes Guzmán y Rosa Bell Bayrón; PROELA, encabezada por Mario Pabón; la Convergencia Nacional Boricua (CONABO) , encabezada por Luis Toro Goyco, Rafael Bernabe, Alexandra Lúgaro, Wilda Rodríguez y muchos otros que no mencionamos por falta de espacio, en su carácter personal. 

Sin embargo, hoy Yulín está en competencia por la candidatura a la gobernación por el PPD, Manuel Natal busca la candidatura a la alcaldía de San Juan por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), Dalmau será el candidato a gobernador por el PIP, Alexandra Lúgaro se dice que será la candidata a la gobernación por MVC, el MUS, el MINH, Duprey y Bernabe también están en el MVC. Gladys Escalona y casi todo el liderato de ALAS, Toro Goyco y el liderato de CONABO, Rosa Bell Bayrón junto a Noel Colón Martínez y otros estamos trabajando en la construcción de un movimiento político no partidista sobre las bases de lo que fue el Junte Soberanista, que se conoce como Movimiento Diálogo Soberanista (MDS). Este sostiene que apoyará a aquellos candidatos que impulsen y promuevan abiertamente la soberanía en cualquiera de sus modalidades, independencia o libre asociación y la Asamblea Constitucional de Estatus no importa la organización que los nomine.

¿Qué pasó, qué razones o motivos han provocado esa división, esa dispersión? Las justificaciones sobran. En mi opinión y la de miles, quizás cientos de miles de electores soberanistas, si ponemos como principio básico el bienestar de nuestro pueblo, no existe razón alguna para que los soberanistas no podamos articular en la práctica una coalición que le pase por encima a la prohibición legal de las alianzas del bipartidismo inmovilista neoliberal colonialista y triunfe en el 2020. 

Le advertimos a los pipiolos y a otros independentistas no afiliados, yo, y estoy seguro que también miles y quizás cientos de miles de electores soberanistas, que no nos vengan a tratar de justificar el divisionismo con el cuento de que ellos no van a votar por Yulín porque eso es votar por el PPD, que es uno de los responsables principales de la crisis que estamos viviendo, porque eso es falso. Lo cierto es que cuando uno recibe la hoja de votación por la candidatura para la gobernación uno puede votar por el candidato de su predilección nada más, en este caso Yulín, sin necesidad de votar por el partido que lo nomina. Tampoco es cierto que votar por Yulín es votar por la cúpula anquilosada y corrupta del PPD porque Yulín está proponiendo un plan para transformar esa entelequia, incluyendo en su programa la soberanía, la asamblea constitucional de estatus, la defensa de la UPR, la educación como servicio esencial y la eliminación de la Junta de Control Fiscal, entre otros. 

Pero también yo, y miles y quizás cientos de miles de electores soberanistas boricuas, le advertimos a los libre asociacionistas, sean populares o no, que no nos vengan a tratar de justificar la división y la dispersión con el cuento de que el PIP es comunista ya que se reúne con Maduro y Raúl Castro, porque eso también es falso; el PIP desde el 1972 decidió ser social demócrata y ha sido consistente. Tenemos que dejar a un lado el discurso del miedo de los estadoístas. La Unión Soviética desapareció en 1989 y con ella se fue la guerra fría. No le hagamos el juego al PNP. Tampoco podemos prestarle oídos ni repetir el cuento de que no se puede votar por Lúgaro porque es atea, el FBI la investigó y bla, bla, bla. No, no, no más justificaciones.

Por eso nosotros, yo y miles y quizás cientos de miles de electores soberanistas boricuas le exigimos a ese liderato soberanista que se detenga, reflexione, dialogue, articule e instrumente en la práctica una coalición que le pase por encima a la prohibición legal de las alianzas del bipartidismo inmovilista neoliberal colonialista. Ese liderato no puede someternos a la presión que significa entrar a la caseta de votación y enfrentarnos a la disyuntiva de escoger entre Roxanna López y Manuel Natal y cargar con la responsabilidad de que nuestra decisión puede conducir a la derrota de ambos por la carrera por la alcaldía de San Juan y la victoria de un candidato mediocre corrupto o, en el mejor de los casos, a que uno de los dos prevalezca a costa de la derrota del otro tan soberanista, valioso, honrado y eficiente como el electo que se quede fuera de un gobierno en el que lo necesitamos. 

Tampoco puede someternos ese liderato a la presión que significa entrar a la caseta de votación y enfrentarnos a la disyuntiva de escoger entre Yulín, Dalmau o Lúgaro y cargar con la responsabilidad de que nuestra selección pueda conducir a la derrota de los tres en la carrera a la gobernación y a la victoria de un candidato explotado o corrupto o, en el mejor de los casos, a la victoria de uno de estos a costa de la derrota de los otros dos tan buenos, soberanistas, eficientes  y honrados como el electo y que tanta falta nos hacen en otras posiciones. No, no, no puede ser.   

Por eso es indispensable, para unos y otros darnos, un fuerte jamaqueón de conciencia, porque si superamos esas divisiones somos más y no tenemos miedo a la conquista de la soberanía y la construcción de un nuevo país. Todavía nos queda hasta el 30 de diciembre de 2019 para articular esa coalición. Confiamos en ustedes y en sus manos ponemos nuestro futuro. 

           

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