Juan Dalmau

Tribuna Invitada

Por Juan Dalmau
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Lo perfecto no es enemigo de lo posible

El Partido Independentista Puertorriqueño propone que el asunto electoral debe darse en equilibrio de condiciones entre todos los actores del proceso eleccionario. Ello incluye el reconocimiento de derechos de partidos inscritos, asociaciones de ciudadanos en vías de inscripción y proteger los derechos adquiridos por los electores en el ejercicio del derecho al voto y que el mismo les sea adjudicado, como dispone la Constitución, la ley y los reglamentos de la Comisión Estatal de Elecciones.

Sobre el asunto del financiamiento de las campañas, hemos propuesto alternativas justas y democráticas para que las mismas se den de una forma más equitativa y transparente para el pueblo. Por ejemplo, por décadas el PIP ha propuesto el financiamiento público moderado, exclusivo para los gastos de las campañas políticas de los partidos y los candidatos, de manera que se extirpe del proceso político el germen del inversionismo electoral, acortar el periodo de campaña y reglamentar estrictamente la publicidad gubernamental durante todo el cuatrienio, para evitar el uso de ésta como un subterfugio para propaganda político-partidista.

Nuestras propuestas tienen la finalidad de tratar como un bien público el proceso electoral, colocando en manos del Gobierno una mayor fiscalización de los recursos y a la vez garantizar la participación equilibrada en la campaña electoral, de modo que no haya obstáculo para la existencia de partidos políticos de minoría.

Sin embargo, los partidos Nuevo Progresista y Popular Democrático se han negado a dar paso a las propuestas del PIP. Al contrario, han ido eliminando derechos adquiridos por las minorías para un equilibrio electoral necesario.

Por otra parte, hay que reconocer que actualmente, los partidos políticos reciben automáticamente acceso al “fondo electoral para gastos de operación” y al “fondo especial para gastos de campaña”. Dicho proceso, en el que los partidos políticos reciban automáticamente fondos públicos, sin demostrar tener una base económica propia, ha generado disgusto en el país.

Las enmiendas propuestas al sistema de acceso al Fondo Electoral como la Ley de Financiamiento de Campañas Políticas atienden el asunto de legitimidad financiera. Para acceder a los fondos públicos, la propuesta de financiamiento ofrece un mecanismo en el cual se acredita una cantidad determinada de fondos privados para acceder los distintos renglones de financiamiento público.

Debo subrayar que la medida propuesta no es la que hubiese presentado el PIP. La realidad es que ni el Partido Popular ni el Partido Nuevo Progresista han acogido los reclamos sistemáticos del PIP sobre igualdad de condiciones, unicameralidad, representación legislativa proporcional y financiamiento público moderado en igualdad de condiciones. Nosotros tenemos que operar ante la realidad política actual, protegiendo en lo posible las conquistas que, con mucho trabajo y con el prestigio y la dignidad que representa el PIP, hemos alcanzado.

La combinación de ambos proyectos representa una carga muy onerosa para el Partido Independentista. El PIP tendrá que recoger anualmente un mínimo de $100,000 para poder aspirar a fondos públicos para sus operaciones administrativas y $250,000 para aspirar al pareo en año de campaña. Como dijo la senadora María de Lourdes Santiago, es un requisito oneroso para el PIP porque para nosotros los pipiolos recoger $100,000 es mucho más difícil que para el PNP o PPD recoger un $1,000,000. De manera distinta a éstos, para recaudar fondos el PIP no reparte contratos, no ofrece prebendas, no hay quid pro quo. Quien le da una aportación económica al PIP lo hace por convicción ideológica.

Ante la intención original de los sectores más retrógrados y reaccionarios dentro del partido de gobierno que, como ocurrió en anteriores gobiernos, pretendían eliminar los derechos adquiridos por partidos minoritarios, al menos las enmiendas a la Ley Electoral conservan unos elementos representativos de esos derechos. Aunque no es perfecta esa propuesta, permite conservar derechos ganados. Lo perfecto no puede ser enemigo de lo posible.

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