Ada Mildred Alemán Batista

Punto de vista

Por Ada Mildred Alemán Batista
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Lo que les faltó

Este periódico publicó el 2 de noviembre un resumen del informe final del Comité de Política Pública (CPP) del Recinto de Ciencias Médicas, del que formo parte; Evaluación de los Planes de Salud de los/as candidatos/as a la gobernación de Puerto Rico en las elecciones de noviembre de 2016.  Pero a mi juicio hubo aspectos que se quedaron en el tintero, a pesar del apartado dedicado en el artículo a examinar lo que les faltó a las propuestas (Incompletas). 

La evaluación de los planes de salud realizada por los miembros del CPP fue meticulosa.  Se fundamentó en elementos establecidos como necesarios para un buen sistema de salud por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y su homóloga regional, la Organización Panamericana de la Salud.  Elementos que no son utópicos, pues la mayoría de los países del mundo los utiliza.

El examen reveló la ausencia de elementos como la promoción, protección y educación para la salud.  Igual, aun cuando en varias propuestas se alude a la salud de la mujer y del sector LGTTB, ninguna menciona la salud de los viejos; en un país donde según datos del Departamento de Salud (2014) la pirámide es un rectángulo.   

Salud mental es una de las áreas malograda.  Aunque dos la contienen, les falta mucho por andar.  La “salud” mental es uno de los magnos problemas del país, con grandes océanos de servicios, especialmente a nivel primario.  También en la rehabilitación, recuperación, y cuidado a largo plazo en la comunidad.  Esto desde la configuración de la enfermedad, porque desde la perspectiva de la salud, la situación es aún más álgida.     

Desde la última década del siglo pasado, a nivel mundial se trabaja con la promoción de la salud mental positiva, que en general persigue fortalecer al individuo, la familia y la comunidad.  Plantea actividades dirigidas al desarrollo de conducta afirmativa (asertivas) ante las violentas y las pasivas; atención de la salud mental en los desastres y eventos imprevistos; desarrollo de destrezas de crianza; desarrollo de inteligencia emocional; desarrollo de resiliencia psicológica; manejo del estrés y las emociones (“coping skills”), y ofrecer primeros auxilios en salud mental, entre otras.  Asimismo la reducción de las barreras y los determinantes estructurales según establecidos por la OMS (2009). 

El enfoque incluye acciones para la protección de la salud mental y la prevención de los trastornos mentales, desde la perspectiva de la salud pública.  Intervenciones preventivas universales, selectivas e indicadas, dentro de la prevención primaria en salud mental.  Prevención secundaria, para disminuir la proporción de casos del trastorno o enfermedad en la población (prevalencia) mediante la detección y tratamiento temprano de enfermedades diagnosticables.  Prevención terciaria para reducir la discapacidad, mejorar la rehabilitación y prevenir recaídas, y recurrencias. 

A nivel primario plantea contar con un equipo formado por un/a médico, un/a psicólogo/a (de la salud o clínico), consejeros/as profesionales, enfermeras/os, educadores/as en salud y trabajadores/as sociales adiestrados en el manejo de condiciones y situaciones de salud mental comunes en ese escenario. 

Este acercamiento transdiciplinario ha  demostrado ser efectivo en EE.UU., internacionalmente y en Puerto Rico, cuando se trabajó salud mental desde la comunidad (década de 1960).  Es que la consultoría clásica por un sólo profesional al médico primario ha demostrado no ser efectiva, similar la atención por separado. 

Se deben incluir prácticas basada en evidencia reconocidas internacionalmente como efectivas para el manejo de problemas de salud mental en el sector primario.  En lo concerniente a política pública, urge crear una política de salud mental amplia y profunda, que incluya todos los niveles y acciones antes mencionadas; tan amplias como la salud pública y tan profunda como la salud mental.  

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